Los nutridos fondos de los Museos Capitolinos, en Roma, cuentan en su haber con una pequeña pieza de bronce, cubierta con una larga inscripción en caracteres latinos. La pieza en cuestión, descubierta en la ciudad en 1908 y conocida como Bronce de Ascoli, es pequeña en tamaño pero con un contenido de una gran importancia para la historia de Hispania, y más en concreto de la pequeña población que, con los siglos, terminaría convirtiéndose en Zaragoza.
En sus apretadas líneas quedó registrada la concesión, por orden del cónsul romano Gneo Pompeyo Estrabón, de la ciudadanía romana a treinta guerreros iberos, pertenecientes a la Turma Salluitana (Escuadrón de Salduie), por su valor durante la batalla de Asculum (actual Áscoli), el 17 de noviembre del año 89 a.C., uno de los episodios de la llamada Bellum Sociale (Guerra Social o de los Aliados): “Gneo Pompeyo, hijo de Sexto, imperator, según del Consejo y en virtud de la ley Julia, proclamó ciudadanos romanos a los jinetes hispanos a causa de su valor…”.
De los treinta guerreros condecorados, al menos cuatro eran originarios de la ciudad-estado ibera de Salduie (el asentamiento que algunas décadas después terminaría convirtiéndose en la Caesaraugusta romana). Sus nombres: Sanibelser, hijo de Adingibas; Ilurtibas, hijo de Bilustibas; Estopeles, hijo de Ordenes; Torsino, hijo de Austinco. Los restantes veintiséis estaban formados por un bagarense, cuatro […]icenses (nombre ilegible de la ciudad), un begense, nueve segienses, tres ennegenses, dos libenses, dos suconsenses y un iluersense.
Junto a la importantísima concesión de la ciudadanía romana, el bronce menciona también otras recompensas concedidas a los guerreros hispanos. A saber: cornículos (ornamento oficial que se colocaba en los casc0s), patelas (bandejas con el nombre de los soldados), torques (collares), armillas (brazaletes), faleras (placas metálicas para adornar los caballos) y doble ración de grano.
Además de dejar constancia del valor de aquellos jóvenes salluitanos (con seguridad miembros de familias de importancia), el Bronce de Áscoli constituye, junto a diversas piezas numismáticas, una de las primeras evidencias que mencionan el nombre más antiguo que se conoce de Zaragoza.
BIBLIOGRAFÍA:
-FATÁS CABEZA, Guillermo y BELTRÁN LLORIS, Miguel. Salduie, ciudad ibérica. Ed. Ayuntamiento de Zaragoza / CAI. Zaragoza, 1997.












