La vida de Vicente Cobo Ruano, un gris contable de treinta y dos años, da un giro inesperado cuando encuentra su retrato en un cartel de “desaparecido” a la puerta de su casa. Estupefacto, descubre que la ciudad ha amanecido colmada con su fotografía por todos los rincones y que las autoridades han asignado los mayores recursos a su búsqueda.
Pero hay un problema: en realidad, Vicente Cobo Ruano no ha desaparecido. Sigue viviendo con su madre bajo el mismo techo y todos los días acude a la oficina, como si tal cosa. El mundo se empeña en su “invisibilidad”, mientras Vicente exige un poco de cordura para recuperar el pulso de la cotidianeidad.
Pero el suyo es un grito en el desierto. Porque el contable comprende, resignado, que su desaparición ha dado a las gentes “un motivo para vivir”, al que se aferran “como quien abraza una fe y ya no se desprende de ella, aunque sus dioses sean crueles o traicioneros”.
Con esta premisa kafkiana, Alberto de Frutos construye una trama absorbente, que, entre la pesadilla y la farsa, reflexiona sobre el anonimato del individuo en las grandes urbes.
El relato ¿Desaparecido? ha merecido el I premio del concurso de cuentos de Ediciones de la Torre y ve ahora la luz en la colección Aljófares (“perlitas de buena literatura, en ediciones asequibles, de agradable lectura y fácil conservación”) de este sello, de la que forman parte títulos como Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique, o Historia de Nadie, de Charles Dickens.
¿Desaparecido?
Alberto de Frutos
Ediciones de la Torre. Madrid (2012). 32 páginas. 2 euros.
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