Lyon: una escapada a la antigua capital de la Galia | Planeta Sapiens

Lyon: una escapada a la antigua capital de la Galia

Publicado el 03 septiembre 2012 por Javier García Blanco

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Vista desde la Place Bellecour, con la Fourvière al fondo | © Javier García Blanco - Istockphoto.

Desde los lejanos tiempos de galos y romanos hasta la modernidad de nuestros días, Lyon y sus habitantes han visto transcurrir más de dos mil años de historia. Un riquísimo pasado que sin duda ha dejado huella en la capital de la región Ródano-Alpes, una moderna urbe que además de un importante patrimonio histórico, cuenta hoy con una de las agendas culturales más activas y envidiables de toda Francia. 

Basta con pasear unas horas por ella para descubrir que la historia de Lyon y su fisionomía está marcada por dos colinas (Fourvière y Croix-Rousse) y por dos ríos (el Ródano y el Saona). Es esta particular “dualidad” la que, desde tiempos de los romanos, ha ido guiando el trazado de sus calles a medida que la ciudad crecía y se iba extendiendo. Primero en la colina Fourvière y sus laderas, después en el Viejo Lyon y más tarde en el pedazo de tierra “protegido” por las aguas fluviales. Hoy esas barreras naturales han quedado superadas ampliamente, pero todavía es fácil distinguir sus límites según vamos descubriendo los rincones de la ciudad.

Con más de 470.000 habitantes (1.417.000 si contamos el área metropolitana), Lyon es hoy la tercera ciudad más poblada de Francia, y a pesar de ello puede presumir de ser una localidad cómoda y accesible, motivo de orgullo para los locales y amable con el visitante. Dividida en nueve distritos, desde 1998 varios de ellos fueron declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad, un galardón bien merecido gracias a las abundantes muestras de arquitectura de distintas épocas. Pero Lyon es mucho más que su riquísimo patrimonio material: es una ciudad moderna y dinámica, repleta de propuestas culturales y gastronómicas novedosas y originales.

COLINA DE FOURVIÈRE
Habitada desde los tiempos de los antiguos galos, fue uno de los lugartenientes de Julio César, Lucius Munatius Plancus, quien en el año 43 a.C. fundó sobre esta colina el asentamiento de Lugdunum, la que sería capital de la Galia céltica. La herencia romana es todavía visible, pues se conservan dos recintos dedicados a la celebración de espectáculos: el teatro construido en el año 15 a.C., con capacidad para 10.000 espectadores, y el Odeón, recinto del siglo II d.C. Ambos espacios se emplean hoy en día durante la celebración de los espectáculos de ‘Les Nuits de Fourvière’.

Detalle de la fachada de Notre-Dame de la Fourvière | © Javier García Blanco

El nombre de Fourvière dériva al parecer del término latino foro vetere (foro viejo), y sobre sus ruinas comenzó a comenzarse un santuario cristiano en el siglo XII. Este templo tenía dos capillas, una dedicada a la Virgen y otra a Santo Tomás de Canterbury. En el siglo XVII, y tras una epidemia de peste, la ciudad se encomendó a la protección de la Virgen. Como homenaje a dicha protección, se le rinde una especial devoción el 8 de septiembre de cada año.

Uno de los espectaculares mosaicos de la basílica | © Javier García Blanco - Istockphoto.

En diciembre de 1852 se colocó una estatua de bronce dorado de la Virgen en una de las capillas existentes, una inauguración que atrajo gran número de público y que dio origen al actual Festival de las Luces de la ciudad. Algunos años después, en 1870, los ciudadanos de Lyon prometieron construir un nuevo santuario si los prusianos eran expulsados de la ciudad. Así fue, y el arquitecto Pierre Bossan se encargó de dar forma al diseño de una nueva basílica, conocida como Notre-Dame de la Fourvière, cuyas obras comenzaron en 1872, siendo consagrado el nuevo templo en 1896. Con un estilo realmente singular, que recuerda a la basílica del Sacre-Couer en París, la basílica constituye un ejemplo perfecto de eclecticismo, al mezclar elementos de diversos estilos arquitectónicos. Destacan especialmente los enormes mosaicos murales del interior, con un gran colorido.

Desde la parte posterior del templo es posible disfrutar de una fabulosa vista de la ciudad, que queda a los pies de la colina, contemplándose todo el skyline de Lyon y sus puntos más emblemáticos. A muy poca distancia del templo se encuentra otra de las “atracciones” decimonónicas de la colina: la Tour metallique (Torre Metálica), una muestra de arquitectura del hierro que recuerda poderosamente a la Torre Eiffel y que alcanza una altura de 86 metros. La colina tiene una altura media de 120 metros de altura –en algunos puntos se superan los 200–, así que es recomendable utilizar el funicular para subir y hacer la visita. El descenso es mucho más cómodo, atravesando el parque de Hauters, y nos llevará hasta nuestra siguiente etapa, las calles del Vieux Lyon.

LOS SECRETOS DEL VIEJO LYON
Ubicado a los pies de colina de Fourvière, esta zona de la ciudad remonta sus orígenes a época medieval, y hoy es uno de los barrios renacentistas más extensos que se conservan en toda Europa. Es sin duda alguna uno de los rincones más apropiados de Lyon para pasear, dejarse perder entre sus calles o degustar algún plato típico en alguno de los numerosos bouchons que encontraremos a nuestro paso.

Terraza de un típico bouchon lyonnais | © Javier García Blanco.

El Viejo Lyon está dividido en tres barrios o secciones. La primera de ellas, la de Saint Jean, fue el núcleo del poder político y religioso durante la Edad Media. En sus calles se encuentra la catedral de Saint-Jean, un magnífico exponente de la arquitectura gótica cuyas obras comenzaron a finales del siglo XII. Además de unas espectaculares vidrieras, cuenta con un importante reloj astronómico, así como con un edificio adjunto de época románica (la Manécanterie), antigua escuela del coro y hoy Museo de los tesoros de la catedral.

Fachada de la catedral de Saint-Jean | © Javier García Blanco - Istockphoto.

Un detalle de las espectaculares vidrieras de la catedral | © Javier García Blanco - Istockphoto.

El segundo barrio de este ‘Viejo Lyon’ es el de Saint Paul, donde abundan los llamados hôtels, residencias urbanas de los siglos XV y XVI en los que vivían los ricos comerciantes y banqueros italianos de la ciudad. Entre estos edificios destacan el Hôtel de Gadagne –hoy Museo Histórico de la ciudad– o el Hôtel Bulliod. Otra interesante muestra de la arquitectura del barrio de Saint Paul es el Templo de la Bolsa, un edificio construido inicialmente en el siglo XVII y transformado en la centuria siguiente por Soufflot. En origen sirvió para albergar la bolsa de valores de la ciudad, pero desde comienzos del siglo XIX funciona como iglesia protestante, de ahí su actual nombre de “templo”.

Comercio típico en el ‘Viejo Lyon’ | © Javier García Blanco.

El tercer barrio del Vieux Lyon es el de Saint Georges, en cuyas calles residieron desde el siglo XVI los trabajadores de la seda que siglos más tarde, ya arrancado el XIX, se mudaron al barrio de la Croix Rousse.

Vista interior de uno de los característicos ‘traboules’ de Lyon | © Javier García Blanco - Istockphoto.

Además de lo visto hasta el momento, uno de los principales atractivos del Vieux Lyon –y visita imprescindible– son los célebres traboules (del latín trans-mabulare, “pasar a través”), pasajes que desde la Edad Media servían para comunicar calles paralelas sin necesidad de salir al exterior. Estos pasajes antiguos atraviesan los edificios, y aunque se encuentran en viviendas utilizadas hoy en día, es posible acceder a ellos (hay que procurar no molestar a los vecinos) y disfrutar de la singular arquitectura que a menudo rodea a los mismos.

PRESQU’ÎLE, LA PENÍNSULA DE LA CIUDAD
Si la colina de la Fourvière surgió en la Antigüedad y el ‘Viejo Lyon’ remonta sus orígenes a la época medieval y el Renacimiento, la Presqu’île (península) se corresponde con la ciudad de la Edad Moderna, y hoy constituye el centro de Lyon. Su nombre procede precisamente de su ubicación, pues consiste en una “lengua” de tierra rodeada por las aguas del Saona y el Ródano, y que llega hasta los pies de la otra colina de la ciudad, la de la Croix Rousse.

La Places des Terraux, con el edificio del Ayuntamiento al fondo | © Javier G. B.

Repleta de establecimientos comerciales –no en vano sus calles acogieron durante mucho tiempo a los más variados gremios de comerciantes–, restaurantes y cafés, la “Península” cuenta también con muchos otros atractivos patrimoniales, culturales y artísticos. Sin duda alguna lo más destacado son sus hermosas y organizadas plazas, y en especial la Place des Terraux, construida en el siglo XVII y que hoy alberga el Hôtel de Ville (Ayuntamiento), un bello edificio de mediados del siglo XVII diseñado por el arquitecto Simon Maupin y decorado por Thomas Blanchet. La fachada sufrió un incendio a comienzos del siglo XVIII, por lo que tuvo que ser restaurada por el célebre Jules Hardouin-Mansart, arquitecto real y responsable de buena parte del Palacio de Versalles.

Claustro del antiguo palacio de Saint Pierre, hoy Museo de Bellas Artes | © Javier G. B.

En otro de los laterales de la plaza se encuentra también el palacio de Saint Pierre, antigua abadía benedictina que hoy alberga al magnífico Museo de Bellas Artes de la ciudad. Es uno de los museos más grandes de Francia –y de buena parte de Europa–, y cuenta con numerosas obras de arte, tanto pinturas como esculturas, cerámicas e incluso tejidos. Además de la visita a su colección, el museo ofrece la posibilidad de comer en su agradable restaurante, que además de salón interior cuenta con una relajante terraza. En cualquier caso, podemos disfrutar del edificio incluso sin visitar la colección del museo, pues el palacio de Saint Pierre cuenta en su patio interior con un hermoso y tranquilo claustro ajardinado (la visita es gratuita) y decorado con bellas esculturas.

Fuente ecuestre de Bartholdi, en la Place des Terraux | © Javier García Blanco – Istockphoto.

Sin salir de la plaza encontramos también una llamativa fuente realizada por Bartholdi a finales del siglo XIX, y que representa al río Garona y sus cuatro afluentes. La fuente había sido realizada en principio para la ciudad de Burdeos, pero debido al elevado coste de su mantenimiento finalmente las autoridades decidieron venderla a Lyon, y desde 1891 es uno de los elementos característicos de la Place des Terraux.

Jóvenes junto al edificio de la Ópera National (izquierda) | © Javier García Blanco.

Muy cerca de este espacio, auténtico centro neurálgico de Lyon, se encuentra también otro edificio emblemático de la ciudad: la Ópera Nacional –antiguo Gran Teatro–, levantada originalmente en el siglo XIX y reconstruida en 1993 por el arquitecto Jean Nouvel.

Vistas románticas al atardecer en la Place de Bellecour | © Javier G. B.

La otra plaza que destaca en el perfil urbanístico de la Presqu’île es la Place Bellecour, creada en los siglos XVII y XVIII para honrar al rey Luis XIV. Precisamente es una estatua del llamado “rey Sol” la que destaca en el centro de este amplio espacio abierto –uno de los más grandes de toda Europa–, desde el que es posible disfrutar de unas vistas fantásticas de la basílica de la Fourvière iluminada al anochecer. Paseando por las calles cercanas encontramos la colorida y original estatua Árbol-flor, del artista surcoreano Jeong Hwa Choi.

CROIX-ROUSSE, EL BARRIO DE LA SEDA
Junto con las pintorescas calles del Viejo Lyon, el barrio de la Croix-Rousse es uno de los rincones más singulares de la ciudad. Ocupado desde época de los galos y los romanos, en sus terrenos se levantó un importante santuario romano dedicado a Roma y al emperador Augusto y un anfiteatro. Parece ser que el nombre del distrito procede de una cruz de piedra rojiza colocada en la zona durante la construcción, a comienzos del siglo XV, de un muro que pretendía servir de protección a la ciudad.

Fue precisamente en los siglos XV y XVI cuando el barrio experimentó una importante renovación arquitectónica, cuyos restos todavía son visibles hoy en la Montée de la Grande Côte, una importante calle desde época medieval. Ya en el siglo XVII comenzaron a llegar hasta esta zona de la ciudad varias congregaciones religiosas –cartujos, carmelitas…–, y fruto de esta presencia surgieron importantes edificios para el culto, como la iglesia de Saint Bruno des Chartreux, el único templo barroco de la ciudad, que cuenta con un destacado baldaquino, obra de Servandoni.

Interior de la iglesia barroca de San Bruno | Crédito: Wikipedia.

Otro recinto que fue religioso en su origen es el antiguo convento de Sainte Marie des Chaînes (Santa María de las Cadenas), hoy convertido en Les Subsistances, un espacio dedicado a la creación artística, y que además alberga la Escuela de Bellas Artes.

En el siglo XIX fueron los artesanos y comerciantes de la seda quienes se mudaron a este singular barrio lyonnais, siendo en buena medida responsables del peculiar espíritu que se respira en el distrito, de vida más tranquila y sosegada que en la zona moderna. De hecho, recorriendo sus calles –hay también aquí unos buenos ejemplos de traboules, como el de Cour des Voraces, con una monumental escalera–, tendremos la sensación de estar en un pequeño pueblo francés, y no en una moderna y gran ciudad.

Plaza en la zona antigua de Lyon | © Javier García Blanco.

Además de visitar la Maison des Canuts (Casa de los tejedores) o la sede de la Asociación Soierie Vivante, abiertas al público y donde podremos conocer algo más sobre las técnicas y tradiciones relacionadas con el arte de la seda, la Croix-Rousse nos ofrece también algunas de las más destacadas muestras de arte urbano, con llamativos trampantojos como el conocido como Muro de los Tejedores (Mur des Canuts).

ARQUITECTURA DE VANGUARDIA
Aunque destaque de forma especial y sea quizá la más atractiva para el turista, la arquitectura con varios siglos de historia no es la única que merece una pausada visita en Lyon. Al Este de la ciudad se encuentran algunos de los edificios más singulares de la capital de Ródano-Alpes, con creaciones como el Halle Tony Garnier (los antiguos mataderos, reconvertidos en auditorio y sala de exposiciones por el arquitecto del mismo nombre), el Gerland Stadium o el Tony Garnier Urban Museum, con 28 vistosas pinturas murales.

En el distrito de la Part-Dieu –el equivalente lyonnais de La Défense parisina, barrio financiero y de negocios por excelencia–, destaca sin duda la torre que lleva su nombre, la Torre Part-Dieu, una construcción de 42 plantas (165 metros de altura) conocida popular y cariñosamente como “el lapicero”, debido a su característica forma. Junto a ella hay dos construcciones más pequeñas, la Tour Oxygène (Torre Oxígeno, de 115 metros) y la Tour Swiss Life, a las que en poco tiempo se sumará la Tour InCity, con 200 metros de altura y cuya finalización está prevista para los últimos meses del año 2013.

Vista nocturna de la Part-Dieu, con “el lapicero” en la izquierda | Crédito: Wikipedia.

Otra visita recomendable es la Cité Internationale diseñada por el renombrado arquitecto italiano Renzo Piano, y en la que se encuentran construcciones tan señaladas como el Centro de Convenciones, que cuenta con un espectacular anfiteatro con más de 3.000 asientos, además de servicios como restaurantes, cines, hoteles, un casino y el Museo de Arte Contemporáneo –el MAC–, con una colección de más de 1.100 obras de arte y un magnífico programa de exposiciones temporales que hará las delicias de los amantes del arte más actual.

OTROS LUGARES (Y ACTIVIDADES) DE INTERÉS
Si después de todos los rincones que hemos mencionado todavía te quedan ganas de descubrir más, Lyon cuenta con otras ofertas de turismo, ocio y cultura. Estas son algunas de las más interesantes:

* Si quieres disfrutar del aire libre y los espacios verdes, la mejor opción es una visita a los parques de la Tête d’Or, Hauteurs (en la colina de la Fourvière) y Gerland. El primero de ellos es el mayor parque urbano de Europa, por lo que suele ser comparado con el Central Park neoyorquino, tanto porque se encuentra en plena ciudad como por su popularidad. El parque cuenta con una impresionante rosaleda que bien vale una visita, y también posee más de 1.800 especies de plantas de montaña. Además, desde el año 2006 el parque cuenta entre sus atractivos con la Plaine Africaine, un jardín zoológico que atrae a numerosos visitantes, en particular a familias que acuden a observar las 130 especies animales que viven aquí.

Uno de los vaporettos que recorren parte de la ciudad | © Javier García Blanco.

Al sur de la ciudad –frente a la “península”– está el Parque de Gerland, que está especialmente dedicado a las actividades deportivas y de ocio, pues además de un ‘skate park’ alberga la sede del Olympique de Lyon, del club de fútbol de la ciudad. En el recinto del parque encontraremos también la llamada Casa de las Flores (abierta entre abril y septiembre), un lugar dedicado especialmente a los amantes de los jardines y la horticultura, o la Megaforbia, un jardín con canales que se extiende por espacio de unas tres hectáreas.

* En el mismo centro de la ciudad es posible caminar, patinar o circular en bici por las orillas del río, que ofrecen vistas únicas a varios de los puentes más bonitos de la ciudad. Además las riberas cuentan con numerosos espacios para relajarse tranquilamente, como las barcaza transformadas en bares o restaurantes.

* En las cercanías de Lyon, además, es posible disfrutar de algunas de las creaciones del genial arquitecto Le Corbusier, como el Convento de La Tourette o la célebre iglesia de Firminy-Vert, cerca de Saint-Étienne.

FESTIVALES
Además de todo lo que te hemos contado hasta ahora, que no es poco, puedes hacer coincidir tu visita con alguno de los numerosos festivales y actividades culturales que se realizan durante todo el año en la ciudad. Estos son algunos de los que gozan de más éxito, aunque encontrarás información sobre otros en la web de la oficina de turismo de Lyon (OnlyLyon).

-Bienal de Danza (13 al 30 de septiembre de 2012)
Espectáculos llegados de todo el mundo desfilan por Lyon acercando al público las maravillas de la danza y sus múltiples facetas. Las calles de Lyon de animan para un desfile inolvidable.

-Festival Lumière (Octubre).
Los hermanos Lumière crecieron en Lyon, así que no podía faltar en la ciudad un espacio y un evento dedicado a los creadores del séptimo arte. Lyon cuenta con un Instituto Lumiére, de visita obligada, pero además los amantes del cine también tienen una cita en Lyon con el fantástico festival que el Instituto organiza todos los años, y que está dirigido a cinéticos y público general. Con casi 20 obras históricas proyectadas en 200 centros de Lyon, el festival atrae cada año a unos 70.000 visitantes.

Espectáculos luminosos durante el Festival de las Luces | Crédito: Wikipedia.

-Festival de las luces (Diciembre).
Se trata del mayor evento anual que se celebra en Lyon, una tradición que se remonta al año 1852, y que atrae a varios millones de personas hasta la ciudad, por lo que si piensas visitarla y alojarte en esas fechas, debes reservar con mucha antelación.

-Nuits Sonores (Festival de música electro e indie). 7-12 de mayo de 2013
Festival dedicado por completo al electro, house, tecno, en distintos lugares de la ciudad: salas de concierto, galerías, cines, museos o lugares emblemáticos de la arquitectura lionesa.

-Les Nuits de Fourvière – 5 de junio al 31 de julio
Todos los años, con la llegada del verano, se celebran espectáculos culturales y eclécticos, con el excepcional entorno de los teatros romanos de Fourvière como marco incomparable.

PARA MOVERSE POR LA CIUDAD
Lyon es una ciudad fantástica para recorrer y disfrutar a pie –en especial las zonas más turísticas, que ya hemos comentados–, pero si acabas cansado después de caminar durante todo el día o prefieres reservar fuerzas, la ciudad cuenta con un magnífico servicio de transporte público, el TCL (Transports en Commun Lyonnais, que está compuesto por cuatro líneas de metro, cuatro de tranvía, dos funiculares, siete de trolebús y más de 100 de autobús.

* Para los más deportistas y activos, tenéis la posibilidad de utilizar el Vélo’V (todos los días, 24 horas), el servicio de alquiler de bicicletas, que cuenta con 340 estaciones repartidas por toda la ciudad. Hay tickets para un sólo día o para siete, dependiendo del uso que tengas previsto hacer del servicio. Toda la información está disponible en su página web.

Una bicicleta en la Place des Terraux | © Javier García Blanco.

* Lyon también ofrece la posibilidad de realizar cruceros fluviales por los ríos Ródano y Saona, por ejemplo con la compañía LyonCityBoat, que ofrece cruceros diurnos y nocturnos, con desayuno, comida o cena incluidos. Otra opción es tomar alguno de los vaporettos que recorren el río Saona alrededor del barrio antiguo de la ciudad. El servicio funciona diariamente entre las 10 de la mañana y las 9 y media de la noche (sin interrupción) y el recorrido dura una media hora. Las salidas son cada hora. El billete es gratuito para los niños y personas con discapacidad que utilicen silla de ruedas, y cuesta sólo 1,50 euros para el público general. Se pueden reservar por internet en esta dirección.

* Otra opción interesante es hacer uso de los Lyon Grand Tour, autobuses de dos plantas que recorren los lugares más señalados de la ciudad. Los autobuses cuentan con audioguías en seis idiomas –español incluido–, y te permiten descender en cada una de las paradas para volver a subir en otro autobús más tarde ese mismo día, así que puedes visitar los museos y los monumentos más importantes a tu ritmo.

PARA ALOJARSE
GRAND HÔTEL DES TERRAUX (***). 16, Rue Lanterne. Situado en pleno centro de la ciudad, a un paso de la Place des Terraux, que da nombre al establecimiento. Un edificio del siglo XIX reformado con gusto y con unas habitaciones realmente acogedoras. Cuenta con una pequeña piscina.

HOTEL GLOBE ET CECIL (****). 21, Rue Gasparin. Ubicado muy cerca de la Place de Bellecour, permite disfrutar de la zona comercial y está muy cerca del río Saona y el Vieux Lyon.

Si los hoteles del centro te resultan demasiado caros, puedes optar por la fórmula “habitación de huéspedes”. Las de Nos Chambres en Ville, en el barrio de la Croix-Rousse, ofrecen una excelente relación calidad-precio. Otra opción original es alojarse en alguna de las barcazas que se encuentran amarradas en las orillas de los ríos que atraviesan la ciudad. Una de ellas es la Barcaza Barnum, a orillas del Ródano y a dos pasos de las principales calles comerciales de Lyon, y que ofrece dos encantadores camarotes o habitaciones de huéspedes y acceso a parking cercano. Por su parte, la barcaza El Kantara cuenta incluso con piscina. Está amarrada a orillas del Saona, muy cerca de la estación de Perrache y del Vieux Lyon.

Interior del bouchon Daniel et Denise | © Javier García Blanco.

PARA COMER
Lyon es la ciudad de Francia con más estrellas Michelin. Un dato que seguramente agradecerán los amantes de la cocina con mayores recursos económicos. Sin embargo, no es necesario sacar humo a la Visa para disfrutar de la sabrosa oferta gastronómica local. Para ello, os recomendamos que degustéis algunos de los platos típicos de la región en los tradicionales Bouchon Lyonnais. Los encontrarás repartidos por toda la ciudad, especialmente en el Vieux Lyon. Una buena opción es Daniel et Denise (156, Rue de Créqui, Tel. 04 78 60 66 53), un local con decoración típica y frecuentado por los lyonnais, con una cocina sabrosa y abundante. Otra opción es visitar alguna de las no menos típicas brasseries, como las de Paul Bocuse.

CÓMO LLEGAR

Aeropuerto Lyon Saint-Exupéry
Vuelos directos desde Madrid y Barcelona con Air France, Iberia, Air Nostrum y Easyjet. Además, desde este año Vueling cuenta con vuelos directos a Lyon desde Barcelona, Málaga y Palma de Mallorca.

Por tren
La ciudad cuenta con tres estaciones de tren (Part-Dieu y Perrache en el casco urbano, y una tercera en el aeropuerto Saint-Exupéry). Hasta ellas llegan distintos trenes de alta velocidad (TGV) que conectan con buen parte de las ciudades francesas y algunas europeas. Desde París hay 23 conexiones diarias, y el trayecto dura sólo una hora y cincuenta minutos.

Por carretera
Desde París (hay 461 kilómetros de distancia), por la autopista A6 o las carreteras N6 y N7. Desde Niza o Marsella por la autopista A7 o la carretera N7. Si viajamos desde España (por ejemplo desde Barcelona), hay que tomar las autopistas A9 y A7.

* Nota: Queremos agradecer a Liliane y Laetitia (Atout France), Isabelle, Olivia y Céline (Turismo de Rhône-Alpes), por su amabilidad y la ayuda prestada a la hora de elaborar este reportaje.

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