
En diciembre del año pasado ya nos hicimos eco de las sospechas que el experto Adriano La Regina, profesor de Etruscología en La Sapienza (Universidad de Roma), había planteado acerca de la antigüedad de la célebre loba capitolina, la escultura que se expone en los Museos Capitolinos y que hasta la fecha se consideraba datada hacia los siglos VI y V a.C. Tanto La Regina como la restauradora Anna Maria Carruba habían manifestado sus dudas sobre la verdadera edad de la escultura, auténtico icono de la ciudad para los romanos, aunque los responsables del museo se habían mostrado reticentes a aceptar tales sospechas.
Ha pasado medio año, pero finalmente los especialistas del museo han reconocido que, en efecto, la estatua de bronce y tamaño natural es unos 1.700 años más “joven” de lo que se defendía hasta ahora. El anuncio oficial se realizó en los propios Museos Capitolinos, donde Lucio Calcagnile, uno de los expertos del Centro de Datación y Diagnóstico de la Universidad de Salento, explicó a la prensa que las pruebas de radiocarbono habían arrojado unas fechas distintas a las planteadas hasta el momento: “La nueva datación abarca entre el 1021 y el 1153 de nuestra era”, explicó el experto.
Según Calcagnile, se utilizó un acelerador de espectrometría de masas para extraer, analizar y datar muestras orgánicas del proceso de fundición de la escultura. Fue así como se obtuvieron las fechas mencionadas, con una fiabilidad del 95,4 por ciento de que la pieza fuera realizada entre los siglos XI y XII.
Fuente: Rome icon actually younger than the city (Discovery News)
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