Fortuna: arqueología y relax en Murcia | Planeta Sapiens

Fortuna: arqueología y relax en Murcia

Publicado el 08 noviembre 2011 por Javier García Blanco

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Muchas veces, ante la llegada de las ansiadas vacaciones o de la posibilidad de una escapada de fin de semana, nos enfrentamos a una incómoda indecisión: ¿viaje cultural, con la consabida ruta por museos y monumentos o turismo de relax absoluto, con la finalidad de no hacer nada y huir de la rutina y el mundanal ruido?

Por suerte, el territorio español cuenta con numerosos destinos en los que es posible conciliar ambas posibilidades: descansar y al mismo tiempo alimentar el intelecto. Esta es, precisamente, una de las muchas virtudes con las que cuenta el pueblo de Fortuna, a tan sólo 25 kilómetros al norte de Murcia capital. Ubicada en la comarca oriental de la región murciana, Fortuna cuenta con una larga historia y con un rico patrimonio arqueológico vinculados a su pasado ibero y romano, y al mismo tiempo ofrece al visitante la posibilidad de desconectar de todo y recuperar fuerzas en el que es uno de sus principales atractivos turísticos: los baños termales del Balneario de Leana. Un establecimiento éste con años de funcionamiento a sus espaldas y que, precisamente, está estrechamente unido al patrimonio arqueológico de la comarca.

Ya en la Antigüedad, en la época altoimperial romana, buena parte de los habitantes de la Hispania romana –al menos los más pudientes–, y no pocos “turistas” llegados desde distintos puntos del Mare Nostrum, acudían hasta Fortuna –el nombre de la localidad alude, precisamente, a la divinidad romana– para beneficiarse de sus célebres aguas termales pues, no en vano, era uno de los principales enclaves de fuentes salutíferas en la Península Ibérica.

En relación con estas surgencias de aguas termales y su vinculación con las distintas divinidades –así lo entendían los antiguos–, encontramos, precisamente, dos de los enclaves arqueológicos más interesantes de la localidad. El primero de ellos es la llamada Cueva Negra, en realidad un abrigo rocoso, ubicado a poco más de dos kilómetros de la localidad. Este lugar, del que se sabe que fue utilizado ya en tiempos paleolíticos –gracias al hallazgo de piezas de sílex y otros utensilios–, constituyó un destacado santuario sagrado en distintos momentos de la historia, posiblemente ya desde época prehistórica, y con total certeza en tiempos de los iberos y de los romanos.

Un grupo de visitantes en el santuario de la Cueva Negra | © Javier García Blanco.

En opinión de algunos de los expertos que han estudiado el yacimiento, como el profesor Antonio Rodríguez Colmenero, podríamos distinguir varias etapas en el uso sagrado de la Cueva Negra: un primer momento de carácter exclusivamente indígena; una segunda etapa, la romana inicial, que se caracterizó por el culto a las ninfas y a las serpientes –la adoración a este animal vendría derivado de una reinterpretación romana de las divinidades locales anteriores–; un tercer momento, la etapa romana avanzada, en el que se habría desarrollado el culto a la Fortuna Balnearis y, por último, una época final en la que aparecieron advocaciones sincretistas de culto a divinidades orientales, como Cibeles. En cualquier caso, todas estas etapas estarían caracterizadas por el culto a las aguas pues, no en vano, en la Cueva Negra encontramos también el nacimiento de una corriente de agua a la que, tradicionalmente, se le han atribuido propiedades curativas.

Lo más singular y destacado de este santuario, sin embargo, se descubrió en fechas relativamente recientes. Fue en la década de los años 80 del siglo pasado cuando un equipo de arqueólogos vinculados a la Universidad de Murcia descubrió la existencia de una serie de textos latinos pintados en las paredes del abrigo. Estos tituli picti –inscripciones clásicas, en este caso pintadas– consisten en decenas de frases latinas relacionadas con distintas divinidades –especialmente con las ninfas–, y constituyen un importantísimo ejemplo prácticamente único en el mundo. Aunque bastante deterioradas, lo que dificulta su identificación y lectura a simple vista, los investigadores han logrado localizar y traducir buena parte de ellas, poniendo en evidencia que quienes escribieron aquellos textos gozaban de una notable educación y cultura.

Calcos con algunos de los Tituli Picti descubiertos en la Cueva Negra.

Tras años de estudios, todo parece indicar que los tituli picti y el resto de manifestaciones cultuales de la Cueva Negra estaban directamente relacionados con otros lugares de culto ubicados en torno a la antigua localidad romana de Fortuna, formando entre todos un complejo témenos, un lugar donde vivía y se manifestaba la divinidad.

Uno de estos enclaves fue, sin duda, el lugar donde se encontraban los antiguos baños romanos, localizados y estudiados también en fechas relativamente recientes, y que se encuentran a apenas un centenar de metros del actual Balneario de Leana. Las excavaciones de este singular enclave arrancaron en 1991, dirigidas por el Instituto del Próximo Oriente Antiguo de la Universidad de Murcia, y tras varias campañas de estudio han sacado a la luz los restos de una antigua construcción de época augustea (siglo I d.C.) en la que se adivinan los restos de un ninfeo con gradas. Este espacio no sería un mero enclave para disfrutar de las aguas termales, sino un destacado santuario en el que se rendía culto a las ninfas y a la Fortuna Balnearis. Es muy posible que, tras bañarse en las aguas curativas de este lugar, los fieles acudieran a dar gracias a la Cueva Negra, donde realizaban las escrituras descubiertas en este último enclave.

Además de estos dos santuarios relacionados con las aguas termales, la localidad murciana cuenta con otros yacimientos de interés arqueológico. Uno de ellos es el llamado Cabezo de la Mesa (a unos 2,5 kilómetros en línea recta de la Cueva Negra), un antiguo asentamiento de la Edad del Bronce, en el que todavía es posible identificar algunas estructuras. También a una distancia similar de la Cueva Negra, y a unos 500 metros del “Balneario de los Baños”, se encuentra el enclave de Castillejo de los Baños, otro asentamiento cuya población más antigua se remonta igualmente a la Edad del Bronce, aunque su momento más importante se produjo durante el periodo ibero, extendiéndose entre los siglos V y IV a.C.

Finalmente, encontramos el Castillico de las Peñas, a unos cinco kilómetros de Fortuna (y a tres de la Cueva Negra), un yacimiento que estuvo poblado ya en el Paleolítico Superior, y hasta fechas tan tardías como el siglo XIII de nuestra era. En este lugar los arqueólogos han documentado momentos de ocupación eneolítica, argárica y, en especial, ibérica (siglos V a.C.-II d.C.). Lo más interesante son los restos iberos ubicados en lo alto de la loma, compuestos por restos de viviendas y fortificaciones.

MOMENTOS PARA EL RELAX
Si ya hemos quedado satisfechos con el amplio repertorio de patrimonio histórico y arqueológico, Fortuna nos ofrece otros atractivos algo más hedonistas. Y qué mejor plan que escaparnos hasta el actual Balneario de Leana, un establecimiento que remonta sus orígenes a la segunda mitad del siglo XIX, cuando Juan Cascales Font inició la construcción del actual Hotel Balneario –hoy el más antiguo de la región de Murcia–. Situado a muy poca distancia de donde en su día se ubicaron los antiguos baños romanos, la construcción de este enclave termal supuso la realización de un complejo con elegantes edificios decimonónicos, convirtiéndose en uno de los balnearios más espectaculares de su época. Durante la Guerra Civil española los avatares del conflicto armado convirtieron en lugar en un improvisado Hospital de Guerra, por lo que sus actividades habituales quedaron interrumpidas, y no fue hasta los años 60 cuando comenzó a recuperar su antiguo esplendor.

Vista parcial de las instalaciones del balneario de Leana | © Javier García Blanco.

El Balneario de Leana todavía conserva buena parte de su elegante estilo fin-de-siècle | © Javier García Blanco.

Vista de una de las piscinas del Spa romano | © Javier García Blanco.

Hoy sus instalaciones cuentan con numerosos espacios y servicios para el relax y la salud, como masajes, baños de aguas termales y piscinas exteriores también de aguas salutíferas –entre muchos otros–, y tras unas horas rodeados de tantas atenciones no es difícil sentirse como auténticos patricios romanos. Sobre todo si probamos el llamado Spa Romano, un recorrido termal que incluye piscinas con “volcanes” de burbujas, chorros cervicales, sauna de vapor, duchas de aromas y una piscina de leche hidratante, para quien desee emular a la célebre Cleopatra.

Piscinas termales exteriores | © Javier García Blanco.

Interior del nuevo Café-Teatro | © Javier García Blanco.

Desde el pasado mes de julio, además, el conjunto hotelero del Balneario de Leana cuenta también con un moderno Café Teatro, un espacio en el que saborear una comida o una cena al tiempo que se disfruta de distintos espectáculos.

OTROS DATOS DE INTERÉS
Si estás planeando una visita a Fortuna, quizá te interese conocer algunas de sus fiestas más señaladas que, además, en algunos casos tienen relación con los pueblos que lo habitaron en el Antigüedad. Es el caso de las fiestas de Kalendas Aprili (primer fin de semana después del Domingo de Resurrección), en las que se rememoran antiguas tradiciones romanas y durante las cuales los vecinos de Fortuna realizan una romería hasta la Cueva Negra para pasar el día. En una línea similar se celebran las fiestas de Sodales Íbero-Romanos (15 de agosto), con celebraciones vinculadas con el pasado ibero y romano de la localidad, también con la Cueva Negra como protagonista.

DÓNDE ALOJARSE

Balneario de Leana (http://www.leana.es/)
C/ Balneario S/N – 30626 Fortuna (Murcia)
Tlf.: 902444 410

* Agradecimientos: Open News Comunicación, Balneario de Leana.

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