Más de 1.300 huesos pertenecientes a veinticinco perros. Ese es el macabro hallazgo que han realizado los arqueólogos de la Universidad de Eotvos Lorand (Hungría), en los restos del pueblo medieval de Kana, cerca de Budapest. Según la directora del estudio, la arqueozoóloga Marta Daróczi-Szabó, dichos restos forman parte de un gran sacrificio ritual de origen pagano realizado entre los siglos X y XIII d.C.
Los investigadores creen que estos rituales tenían como finalidad proteger a la población del mal de ojo o la brujería, por lo que actuaban a modo de amuletos, según la creencia de los habitantes de la región en aquella época. Aunque el cristianismo llegó a Hungría en torno al siglo XI, y el primer rey del país, Esteban I, prohibió los sacrificios y rituales paganos a partir de su reinado, estas creencias perduraron durante varios siglos, tal y como demuestra el reciente hallazgo.
Hasta la fecha se creía que los sacrificios de perros habían sido escasos y muy aislados, como los descubiertos bajo varias iglesias de Budapest, pero ahora el descubrimiento realizado en Kana parece indicar que fue una costumbre bastante extendida, a pesar de no existir registros escritos sobre esta práctica.








