Brutales sacrificios humanos en la antigua Ur

Publicado el 12 Noviembre 2009 por Redacción

Vista aérea del cementerio real de la antigua Ur. Crédito: Universidad de Pennsylvania.

En la década de los años 20 del siglo pasado, un equipo internacional de investigadores del Museo Británico y la Universidad de Pennsylvania (EE.UU.) descubrió en Iraq los restos del cementerio real de Ur, datado en torno al 2500 a.C. Allí, los arqueólogos dirigidos por el experto británico Leonard Woolley descubrieron con sorpresa los restos de unos 2.000 enterramientos que parecían atestiguar la práctica masiva de sacrificios humanos a gran escala: en el momento o con anterioridad al fallecimiento de un rey o una reina, varios miembros de la corte eran sacrificados para acompañar al monarca difunto.

En la época del hallazgo, Woolley determinó que los sacrificados debieron haber sido trasladados hasta las cámaras de enterramiento y, una vez allí, obligados a tomar un veneno que les produciría la muerte. Esta idea de una “muerte dulce” o no violenta se había perpetuado hasta nuestros días, pero un reciente estudio podría cambiar para siempre este punto de vista.

Trabajos de excavación en Ur, década de los 30. Crédito: Universidad de Pennsylvania.

Trabajos de excavación en Ur, década de los 30. Crédito: Universidad de Pennsylvania.

Con motivo de una exposición sobre objetos de Ur inaugurada recientemente en el Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pennsylvania, los investigaodres decidieron someter a una tomografía computerizada a dos de los escasos cráneos recuperados más o menos intactos en el yacimiento (la mayoría están completamente aplastados por el peso de la tierra acumulada durante siglos). Para sorpresa de los investigadores, ambos cráneos –de un hombre y una mujer– presentaban sendos orificios circulares de unos dos centímetros y medio de diámetro, con grietas que surgían radialmente de ellos.

Cráneo de una mujer sacrificada, vista mediante tomografía computerizada (izquierda) y joyas halladas en los enterramientos. Crédito: Universidad de Pennsylvania.

Cráneo de una mujer sacrificada, vista mediante tomografía computerizada (izquierda) y joyas halladas en los enterramientos. Crédito: Universidad de Pennsylvania.

Según la doctora Janet M. Monge, antropóloga de la Universidad de Pennsylvania, dichos orificios habrían sido producidos con un instrumento afilado mientras las víctimas estaban aún vivas, lo que les causó la muerte de forma casi inmediata. Los inesperados resultados parecen demostrar, sin lugar a dudas, que la hipotética “muerte dulce” por envenenamiento sugerida por Woolley no fue tal, y que las numerosas víctimas de los sacrificios humanos recibieron en Ur un trato mucho más brutal de lo que se creía.

Fuente: At Ur, ritual deaths that were anything but serene (The New York Times)

Información sobre el cementerio real y las investigaciones de Woolley: Las tumbas reales de Ur (Historiarte)

Exhibición on-line sobre el antiguo Iraq en el Penn Museum

Crédito imágenes: Universidad de Pennsylvania

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