Las distintas “estrategias” que utilizan algunas especies para protegerse de sus depredadores son, en muchas ocasiones, sencillamente sorprendentes. El último ejemplo llega desde el mundo de los insectos, y más concretamente de las polillas. En un artículo publicado recientemente por la revista Science, un grupo de biólogos de la Universidad de Wake Forest, en Carolina del Norte (EE.UU.) ha desvelado el “arma secreta” que utilizan algunas especies de polillas para evitar convertirse en la cena de los murciélagos.
Hasta ahora, los científicos sabían que algunas polillas nocturnas habían desarrollado la habilidad de escuchar el “sónar” de los murciélagos. Y no sólo eso, algunas también eran capaces de emitir un molesto ultrasonido que asustaba a sus depredadores o les indicaba que su sabor no era agradable (tal y como hacen otras especies por medio de sus colores). Sin embargo, algunos investigadores sospechaban también que el molesto ultrasonido de estas polillas podía tener también otra función: dejar completamente “fuera de juego” el sónar de los murciélagos.
Para demostrar esta última posibilidad, Aaron Corcoran –biólogo de Wake Forest– y su equipo decidieron estudiar el comportamiento del Gran murciélago marrón (Eptesicus fuscus) cuando se “enfrentaba” a la polilla tigre (Bertholdia trigona). Para ello, introdujeron a individuos de ambas especies en un habitáculo cerrado durante nueve noches, grabando todo lo que sucedía mediante detectores de ultrasonidos y cámaras de vídeo de alta velocidad capaces de filmar en el espectro infrarrojo. Si el sonido emitido por las polillas únicamente tenía la propiedad de espantarlas momentáneamente, al final los murciélagos se acostrumbrarían a él y terminarían devorando a los insectos. Si por el contrario los ultrasonidos “informaban” a los murciélagos de que las polillas no eran apetecibles, los depredadores dejarían de intentar cazarlas tras sus primeros ataques.
Para sorpresa de los investigadores, no ocurrió ninguna de las dos cosas. Los murciélagos no dejaron de intentar atrapar a las polillas, pero su habilidad parecía mermada. Esto parecía sugerir que los “estallidos” de ultrasonidos que emitían las polillas funcionaba como un efectivo mecanismo de defensa contra sus depredadores. “Esto prueba que incluso una pequeña polilla puede derrotar al depredaor acústico más sofisticado”, explicó Corcoran. “Es un fantástico ejemplo de la ‘guerra de armas’ entre presa y depredador, con ambos intentando constantemente superar al contrario”, añadió.
Impresionante vídeo de un murciélago cazando una polilla que, evidentemente, no posee las habilidades de la polilla tigre. (El momento culminante se produce en el segundo 25). Crédito: Nickolay Hristov.
Tras posteriores exámenes a las polillas tigre, los científicos descubrieron que éstas se encuentran provistas de emisores de ultrasonidos muy desarrollados, capaces de “inhabilitar” el sónar de sus enemigos al emitir hasta 450 señales en una décima de segundo. Esta última circunstancia –según Corcoran–, es vital, pues los ataques de los murciélagos apenas duran un segundo o dos y las polillas no pueden cometer el más mínimo error. Después de este prometedor descubrimiento, los científicos estudiarán otras 20 especies de murciélagos y 30 de polillas, para determinar sus estrategias de defensa y ataque. ¿Quién ganará en esta ocasión?
Fuente: Tiger moths can thwart bats by jamming sonar










