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Archive | noviembre, 2011

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Pesca en alta mar hace 42.000 años

Posted on 25 noviembre 2011 by Redacción

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Por sorprendente que parezca, la pesca en alta mar data de hace miles de años. Una práctica a la que hasta hace poco se le concedía una antigüedad de unos 12.000 años, pero que los últimos estudios parecen remontar mucho más atrás: nada menos que 30.000 años. Investigadores australianos y japoneses han descubierto restos de especies pelágicas de gran tamaño que habitaban aguas profundas, como el atún, y utensilios de pesca, entre ellos varios anzuelos fabricados con hueso. El grupo de expertos, liderado por la investigadora Susan O´Connor, afirma que se trata de los anzuelos de pesca más antiguos que se conocen.

Los restos, hallados en la cueva Jerimalai de Timor Oriental (sureste asiático), datan de hace 42.000 años y se han encontrado en lo que habría sido un refugio utilizado por los humanos del Pleistoceno. Los resultados de este trabajo, que se publica en el último número de Science, demuestran que aquellos hombres utilizaban utensilios de pesca para poder capturar peces lejos de la costa. Esta información corrige la anterior hipótesis que remontaba la pesca a hace 12.000 años.

Crédito fotografía: SINC / Susan O’Connor

Fuente: SINC (Bajo licencia Creative Commons)

Enlace a un resumen del artículo (en inglés): When humans first plied the Deep Blue (Science Magazine)

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La Orden Negra (Libros)

Posted on 24 noviembre 2011 by Redacción

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En los estantes de las librerías no faltan títulos sobre la pretendida relación del nazismo y las creencias ocultistas, pero son pocos los títulos que han abordado la cuestión con la seriedad y el rigor necesarios. Salvo excepciones como el magnífico El plan maestro: Arqueología fantástica al servicio del régimen nazi (Ed. Debate) de Heather Pringle, donde se abordan algunas de las sorprendentes campañas “arqueológicas” y “antropológicas” realizadas por científicos nazis, pocos títulos se salvan de la quema. Por esa razón resulta grato encontrarse con libros como La Orden Negra, en el que se relatan, con amenidad y acierto, los pormenores de la que fue la orden más siniestra con las que contaba el Tercer Reich y una de las organizaciones más tenebrosas de la historia. Publicado por el sello Edaf, la obra se antoja imprescindible para comprender uno de los periodos más oscuros del pasado siglo XX.

¿Cómo Adolf Hitler, un simple ex cabo del ejército, logró llegar a ser el líder de una nación que pondría en jaque a toda Europa? ¿De qué modo alcanzó un poder tan desmesurado? La razón se encuentra en una inusual mezcla de agudeza política y la convicción fanática en unas creencias delirantes. Y en medio de ese entramado que atenazó al mundo, se encontraba una fuerza oscura que contribuiría a expandir el implacable poder del “Reich de los Mil Años” y que se extendía por todo el imperio nazi. Su nombre, todavía hoy, suena estremecedor: la Orden Negra. Al frente de este cuerpo militar de ‘superhombres’ arios se hallaba Heinrich Himmler, el ‘mago negro’ del Partido Nazi.

Desde su bastión místico, el castillo de Wewelsburg, el reichsführer de las SS dirigiría su particular cruzada convencido, como Hitler, de que tenía una sagrada misión que cumplir. A través de su particular instituto de investigación, la Ahnenerbe, envió expediciones por todo el mundo en busca de los vestigios de la raza aria, exigió a sus guardias negros una inmaculada ascendencia nórdica, recuperó rituales paganos ancestrales, promovió atroces experimentos y, finalmente, llevó a cabo la denominada ‘solución final’ que acabaría con la muerte de millones de seres inocentes.

Este libro recoge el camino de terror seguido por los caballeros negros del Tercer Reich, en cuyo origen y creencias se encuentran las claves principales para comprender en profundidad la Alemania nazi. Al igual que el resto del Partido Nazi, las SS estuvieron fuertemente influenciadas por ciertas creencias, como poco, singulares. Así, bebieron de fuentes mesiánicas, como la creada por el alemán Guido Von List y posteriormente por la Sociedad Thule.

La estética de los actos del partido, la férrea doctrina de entrenamiento de la orden y sus conceptos que mezclaban –quizá a conveniencia– los últimos descubrimientos científicos con los más delirantes las doctrinas esotéricas, fueron el sustento de su poder durante el Tercer Reich. El libro La Orden Negra desgrana cada uno de los aspectos que hicieron de las SS la fuerza más temida de la Segunda Guerra Mundial.

Orden Negra. El ejército pagano del Tercer Reich
Óscar Herradón
Ed. Edaf. Madrid, 2011.

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Mudéjar de Teruel, 25 años como Patrimonio de la Humanidad

Posted on 24 noviembre 2011 by Redacción

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A partir de mañana, 25 de noviembre, y hasta el próximo día 28, la capital turolense celebrará el 25 aniversario de la concesión, por parte de la UNESCO, del título Patrimonio de la Humanidad al conjunto mudéjar de Teruel. Hace ahora un cuarto de siglo, el 28 de noviembre de 1986, la organización de Naciones Unidas otorgó este preciado y restrictivo galardón a la ciudad del torico, reconociendo así la importancia y singular belleza de dicho conjunto histórico-artístico, compuesto por las cuatro torres realizadas en este estilo arquitectónico (las de San Martín –arriba, en la foto de apertura–, San Pedro, El Salvador y la Torre de la catedral), además del cimborrio y la techumbre del templo catedralicio.

A lo largo de estos tres días la ciudad acogerá distintas exposiciones, visitas guiadas, espectáculos y conciertos como forma de celebrar tan señalado aniversario. Una excusa tan buena como cualquier otra, para que hagamos una escapada y disfrutemos de la belleza de la ciudad aragonesa. Aprovechando que parte de nuestro equipo es de origen aragonés, queremos sumarnos a la celebración compartiendo con vosotros algunas fotografías de nuestro compañero Javier García Blanco.

Vista de la catedral, con su torre y su cimborrio | © Javier García Blanco.

Torre de San Salvador, iluminada por la noche | © Javier García Blanco.

Detalle de la torre de la catedral | © Javier García Blanco.

Torre de San Martín | © Javier García Blanco.

Torre de la catedral | © Javier García Blanco.

Torre de San Pedro | © Javier García Blanco.

Como siempre, podéis ver las fotografías a mayor tamaño haciendo click sobre ellas.

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-El castro de Baroña, en imágenes.

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El castro de Baroña, en imágenes

Posted on 22 noviembre 2011 by Redacción

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Aunque quizá no sea el más famoso de todos, el castro de Baroña, en la localidad coruñesa de Porto do Son, es sin lugar a dudas una de las más hermosas construcciones de este tipo de todo el noroeste peninsular. Buena parte de culpa de su atractivo reside en el hecho de que se encuentra en un paraje privilegiado, en una pequeña península rodeada por las rocas, la playa y el mar. Según los estudios arqueológicos, este castrum estuvo habitado entre los siglos I a.C. y I d.C., y hoy se conservan los restos de unas veinte viviendas, con su típica planta circular u ovalada –habitual en las construcciones de la cultura castreña–, así como varios fragmentos de las murallas que protegían la parte del poblado que no quedaba resguardada por el mar.

Vista parcial del castro | © Javier García Blanco.

Restos de las murallas | © Javier García Blanco.

Al pasear entre los restos de sus muros es difícil no dejarse llevar por la imaginación hasta otro tiempo, en el que los pobladores de este castro defendían esta pequeña parcela de tierra rodeada por el mar ante posibles atacantes. La primera excavación se realizó en 1933 –dos años después de que el enclave fuera catalogado como Monumento Histórico Artístico Nacional–, y las siguientes campañas se hicieron esperar hasta finales de la década de los años 60 del siglo pasado, cuando se retomaron los estudios. Hoy se ha convertido en uno de los atractivos turísticos de la provincia de A Coruña y, sin duda, méritos no le faltan. Hace apenas unas semanas, en septiembre de 2011, la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia catalogó este castro como Bien de Interés Cultural (BIC), destinando además 120.000 euros para labores de conservación y consolidación. Una fantástica noticia, pues esta ayuda permitirá conservar una inigualable joya del patrimonio arqueológico gallego y nacional.

Vistas de la costa desde el castro | © Javier García Blanco / Istockphoto.

Como última nota, señalar que el castro de Baroña ha sido retratado recientemente en el documental El legado celta, una producción de Explora Films dirigida por José Manuel Novoa para Canal de Historia y RTVE. Podéis ver una promo en vídeo del documental bajo estas líneas.

Nota: Podéis ver las fotos a mayor resolución haciendo click en ellas.

© Fotografías: Javier García Blanco / Istockphoto

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Lille, una isla de cultura

Posted on 08 noviembre 2011 by Javier García Blanco

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Una de las cosas que más llaman la atención cuando uno pasa su primera noche en Lille es el gran ambiente nocturno y la animación que se respira en sus calles, sobre todo en las del Vieux Lille (el Viejo Lille o Casco histórico), incluso cualquier día entre semana. Dicen sus habitantes que tal animación es el resultado de la antigua presencia española en la región, que perteneció a los Países Bajos españoles. Puede que efectivamente sea así, pero además de la “herencia” española, nosotros sospechamos que buena parte de culpa la tienen los numerosos jóvenes, en su mayoría estudiantes –es un destino estrella entre los Erasmus–, que pueblan la ciudad francesa tanto de día como de noche.

Y no es de extrañar pues Lille, que cuenta con una población de algo más de 225.000 habitantes, puede presumir de ser una de las urbes más jóvenes de toda Francia, ya que los datos demográficos indican que más del 36% de la población tiene menos de 25 años. Unas cifras prácticamente idénticas aparecen si las aplicamos al área metropolitana de la ciudad, que aglutina a poblaciones como Roubaix, Villeneuve d’Ascq o Tourcoing, y que suman más de 1,2 millones de almas (casi dos millones si sumamos a las poblaciones belgas que también pertenecen a su área metropolitana).

La nutrida población juvenil de Lille anima la vida nocturna todas los días de la semana | © Javier García Blanco.

Con semejantes estadísticas, y teniendo en cuenta la envidiable ubicación de la ciudad (a 30 minutos de Bruselas, 40 de Gante, una hora de París y una hora y veinte minutos de Londres), no es de extrañar que Lille brille precisamente por su animada vida a cualquier hora del día y, como veremos después, de forma especial en lo que se refiere a su aspecto cultural y artístico.

UN POCO DE HISTORIA
El nombre actual de la ciudad (llamada en otros tiempos Lila por los españoles, y Ryssel en framenco o Rijsel en holandés) procede de la denominación L’Isle (La isla) pues, al parecer, en su origen la localidad se hallaba emplazada en un territorio de tierra firme que estaba rodeado por zonas pantanosas.

Aunque los restos poblacionales más antiguos de la ciudad se remontan a época celta (hace más de 2.000 años), la primera mención a Lille se remonta al año 1066, fecha en la que era capital del condado de Flandes. En aquellas fechas la ciudad se encontraba en un importante nudo de comunicación comercial con los Países Bajos y las Ferias de Champagne, lo que facilitó su crecimiento.

En la Edad Media, entre los siglos XII y XIII, Lille (y Flandes en general) se convirtieron en una apetitosa pieza codiciada tanto por los condes de Flandes como por los reyes de Francia, a pesar de que los primeros eran vasallos de estos últimos. Por razones económicas, el condado de Flandes tenía estrechos e importantes lazos con Inglaterra y con el Sacro Imperio Romano Germánico lo que, a la postre, desencadenó un conflicto armado entre, por un lado, el rey inglés Juan sin Tierra, el emperador Otón IV y el conde de Flandes y, por otro, el monarca francés Felipe II Augusto. La guerra culminó con una victoria francesa, por lo que el condado de Flandes quedó de nuevo bajo dominio de la Corona gala.

En el siglo XIV se inició otra etapa para la ciudad, cuando quedó bajo la soberanía del Ducado de Borgoña y, ya en el siglo siguiente, acabaría en manos de los Habsburgo, pasando a formar parte de los Países Bajos españoles durante más de 150 años.

Francia recuperaría la soberanía de la ciudad a partir del año 1667, cuando el rey Sol (Luis XIV) conquistó la ciudad. Décadas después quedaría en manos holandesas por un espacio breve de tiempo (1708-1713) y ya seguiría siendo francesa hasta nuestros días, pese al intento de invasión austríaco de 1792.

EMBAJADORA DE LA CULTURA
Ya en nuestros días, el evento que más ha marcado el devenir económico y cultural de la ciudad tuvo lugar en el año 2004, cuando Lille ejerció como Capital Europea de la Cultura. Durante todo ese año –y antes, con los preparativos–, Lille atrajo la mirada de artistas y ciudadanos de todo el continente (más de nueve millones de visitantes) gracias a sus numerosas fiestas, exposiciones y actividades culturales. Fue sin duda una gran transformación que colocó a la ciudad en un nivel importantísimo dentro de la escena cultural y artística europea, y que dejó una huella que aún no se ha borrado. De hecho, sus efectos todavía se dejan sentir hoy en día.

Interior de Le Tripostal | © Javier García Blanco.

A diferencia de lo que suele suceder en otros lugares que acogen eventos de este tipo, las autoridades de la ciudad, apoyadas por algunas aportaciones privadas, supieron mantener vivo el espíritu de aquel año a través de una institución que lleva el nombre de Lille3000. ¿Su misión? Mantener encendida la llama que hizo brillar con luz propia a la ciudad, explorando las distintas facetas del mundo del futuro a través de una mirada a los artistas más contemporáneos e intentando atraer al público más amplio posible. La inauguración de esta nueva iniciativa tuvo lugar en el año 2006, con una mirada a la India y sus distintas facetas de arte y modernidad, a través de exposiciones, cines, instalaciones artísticas y otros eventos. Después vendrían otras centradas en distintos temas monográficos, y este importante esfuerzo cultural continua hasta nuestros días.

Una de las obras de la exposición Collector, en Le Tripostal | © Javier García Blanco.

Exposición Collector, en Le Tripostal | © Javier García Blanco.

En este año 2011, Lille3000 ha centrado sus esfuerzos en promover distintas exposiciones en algunos de los museos y centros de arte contemporáneos más importantes de la ciudad. Entre ellas destaca la exposición Collector, en el centro Le Tripostal, un antiguo espacio industrial reconvertido en un singular enclave con la misión de compartir con el público algunas de las manifestaciones más vanguardistas y señeras del arte actual. Collector estará abierta al pública hasta el 1 de enero de 2012, y en ella podemos disfrutar de varias salas diferenciadas, bajo títulos como Los grandes transparentes, Daños colaterales o La vida es una asesina.

Vista exterior del museo LaM | © Javier García Blanco.

En la cercana localidad de Villeneuve d’Ascq –a la que se puede llegar en Metro– se encuentra otro de los espacios museísticos punteros del área metropolitana de Lille, el LaM (Museo de Arte Moderno, Arte Contemporáneo y Arte Bruto de Lille). En el LaM, que cuenta entre sus fondos permanentes con importantes obras de artistas como Fernand Léger, George Braque, Kandinsky, Miró y muchas otras figuras de primer orden, podemos disfrutar hasta el próximo 15 de enero de 2012 de una exposición monográfica sobre el pintor ruso Andrei Lanskoy, y en especial sobre la obra que desarrolló a raíz de su estancia en el París de la segunda década del siglo XX.

Una de las llamativas instalaciones existentes en el LaM | © Javier García Blanco.

Otro espacio de referencia artística en la ciudad es la Gare de Saint Sauver, una antigua estación de ferrocarril reconvertida en museo de fotografía, videoarte y nuevos lenguajes artísticos. Su interior acoge también el llamado Hotel Europa, una singular espacio con habitaciones diseñadas por distintos artistas, y que ofrece la oportunidad de alquilar las estancias por horas para realizar todo tipo de actividades.

Palacio de Bellas Artes de Lille | © Javier García Blanco.

Dejando a un lado el arte más actual, es imprescindible dejar tiempo en nuestra agenda para visitar el Palacio de Bellas Artes de la ciudad, el segundo museo más importante de toda Francia, después del Louvre, que cuenta con una fabulosa colección de pintura europea, medieval y renacentista, además de una notable selección de antigüedades y una destacada muestra de cerámica del siglo XVIII y escultura francesa del XIX.

LO QUE NO TE PUEDES PERDER
Aunque es sin duda uno de los grandes atractivos de Lille, su inabarcable oferta museística –hay unos cuantos más que puedes descubrir en la web de la Oficina de Turismo de la ciudad– es sólo una de las muchas cosas que nos ofrece la localidad. En lo que se refiere a su patrimonio histórico y monumental, hay unos cuantos lugares que no puedes dejar de visitar. Estos son algunos de los más destacados:

-VIEUX LILLE (El Viejo Lille).
El caso histórico de la ciudad, cuidadosamente restaurado, llama especialmente la atención por su singular arquitectura, en la que se mezclan las construcciones típicas del norte de Francia con las edificaciones de influencia flamenca. Una extraordinaria diversidad que destaca por los colores y los distintos materiales, como la piedra y el ladrillo. Además, pasear por las calles de esta parte de la ciudad es una forma inmejorable de conocer algunos pequeños rincones que, de otro modo, quizá pasarían desapercibidos para el visitante.

Vista de la Grand Place | © Javier García Blanco.

-LA GRAND PLACE (Place General de Gaulle).
Este gran espacio abierto es uno de los lugares favoritos de los lillois (ese es el gentilicio de Lille) y, aunque su nombre oficial es Plaza General de Gaulle, en honor al estadista y militar francés, que nació en 1890 en la localidad –es posible visitar un museo ubicado en su casa natal–, es más conocida como La Grand Place.

La plaza ofrece una vista interesante de la arquitectura realizada en la ciudad entre los siglos XVII y XX. En el centro de la misma destaca una columna coronada con la estatua de una diosa –alegoría de la ciudad–, que conmemora la resistencia de Lille ante el asedio austríaco de 1792. En frente se encuentra la Vieille Bourse (La Vieja Bolsa), uno de los edificios más singulares y hermosos de la ciudad, construido entre 1652-53. La construcción cuenta con un bello patio central con arcadas, que actualmente acoge un vistoso y animado mercadillo de libros y otros objetos de segunda mano, y que es utilizado habitualmente por los amantes del ajedrez para celebrar “enfrentamientos” ante el tablero.

El patio de la Vieille Bourse alberga hoy un pintoresco mercadillo de segunda mano | © Javier García Blanco.

En la plaza encontramos también La Grande Garde, un edificio que en su día sirvió para alojar a la guardia de soldados, y que hoy alberga el Théâtre du Nord (Teatro del Norte).

-LA PLACE DU THÉÂTRE.
Muy cerca de la plaza General de Gaulle encontramos la Place du Théâtre, otro espacio abierto que atrae a muchos lillois durante todo el día. Aquí encontramos también otros magníficos ejemplos de arquitectura local. Entre otras construcciones podemos disfrutar con la vista de la Casa de la Ópera, un edificio en estilo neoclásico inaugurado en 1923, y que cuenta con un hermoso relieve del dios Apolo y las musas.

Cámara de Comercio (izda.) y Ópera de Lille | © Javier García Blanco.

También en la misma plaza encontrados la Cámara de Comercio, construida en estilo neoflamenco y rematada con un majestuoso beffroi, una torre-campanario de 76 metros de altura.

-LE PALAIS RIHOUR.
Comenzado en 1453 por órdenes de Philippe Le Bon, Duque de Borgoña, este edificio es uno de los escasos recordatorios del estilo gótico flamígero con el que cuenta la ciudad. En la planta calle se encuentra hoy la Oficina de Turismo, que ocupa la antigua Sala de las guardias. En la planta superior está la Sala del Cónclave y una sacristía que cuenta con unas hermosas vidrieras.

Además de informarnos sobre todo lo que nos ofrece Lille, desde aquí es posible tomar uno de los autobuses turísticos que recorren, durante casi una hora, buena parte de los puntos más interesantes de la ciudad. Una buena opción para hacer una primera aproximación a Lille, y decidir que ver por nuestra cuenta más tarde. El autobús turístico (City Tour) circula entre las 10 y las 17 horas (excepto a las 13 horas) todos los días del año (menos el 1 de enero, el 1 de mayo, el primer fin de semana de septiembre y el 25 de diciembre). El precio del billete es de 10 euros (8 la tarifa reducida, para menores de 18 años y estudiantes) y cuenta con audioguía en castellano.

-L’HÔTEL DE VILLE (Ayuntamiento).
La actual sede del ayuntamiento fue construida por el arquitecto Emile Dubuisson entre 1924 y 1932, inspirándose en las casas flamencas. Su beoffroi tiene una altura de 104 metros, y está catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

-LA PORTE DE PARIS.
A escasos cien metros de L’Hôtel de Ville está la Puerta de París, un arco de triunfo construido a finales del siglo XVII para celebrar la toma de la ciudad por el rey Luis XIV en 1667. Esta construcción sustituyó a una puerta anterior, La Porte des Malades (Puerta de los enfermos), que formaba parte de las murallas de la ciudad desde la Edad Media.

Un detalle de La Porte de Paris | © Javier García Blanco.

-CATEDRAL DE NOTRE-DAME DE LA TREILLE.
Iniciada en 1854 en estilo neogótico, la catedral siguió siendo construida hasta fechas muy recientes. No en vano, su fachada principal no se inauguró hasta el año 1999, siendo un trabajo realizado por el arquitecto Pierre-Louis Carlier, en colaboración con su colega Peter Rice.

-LA CITADELLE (La Ciudadela).
Esta fortificación, auténtica mini-ciudad en sí misma, fue construida por Sebastien Lepreste –Marqués de Vauban–, siguiendo órdenes del rey Sol, entre los años 1667 y 1670. Actualmente pertenece al Ministerio de Defensa, por lo que antes de visitarla es necesario informarse con antelación en la Oficina de Turismo, ya que no está abierta al pública de forma continua.

Estatua en otro de los espacios artísticos de la ciudad, la Gare Saint Sauver | © Javier García Blanco.

-MERCADO DE WAZEMMES.
Ubicado en el barrio del mismo nombre, este mercado es uno de los más atractivos y animados de la ciudad y uno de los más importantes de la región norte. Está abierto al público martes, jueves y domingos por la mañana, aunque es este último día cuando acoge mayor afluencia de público y comerciantes. El mercado cuenta con una zona al aire libre y otra cubierta, donde es posible adquirir alimentos frescos de todo tipo –atención a la “colección” de quesos franceses–, así como ropa, regalos y otros muchos productos.

Productos frescos en el colorido mercado de Wazemmes | © Javier García Blanco.

Una variada selección de quesos en el mercado de Wazemmes | © Javier García Blanco.

Aunque como decíamos al principio Lille disfruta de una animada vida cualquier día de la semana, uno de los momentos más llamativos de todo el año se produce el primer fin de semana de septiembre, fecha en la que se celebra La Braderie de Lille. Se trata de un gran evento festivo que da lugar al mercado más grande de toda Europa. En esos dos días cualquier persona puede montar su propio puesto de venta en la calle, sin pagar cantidad alguna, para vender cualquier cosa que desee.

Con semejante oportunidad, no es extraño que se lleguen a contabilizar hasta 100 kilómetros de puestos que recorren toda la ciudad y poblaciones limítrofes, y que acudan hasta Lille más de dos millones y medio de personas. Durante esta animada festividad es tradicional comer mejillones en la calle, actividad que se convierte en todo un espectáculo en sí misma, pues todos los años se celebra un concurso para ver quién “produce” la montaña de mejillones más grande. Sin duda es una festividad digna de presenciar, aunque si finalmente decides acudir en estas fechas y quieres pasar la noche, lo mejor es que reserves alojamiento con mucha antelación, dada la gran afluencia de gente que llega de toda Europa.

OTROS DATOS DE INTERÉS
Aunque es una ciudad muy cómoda para conocer y recorre a pie, Lille cuenta también con un moderno Metro, uno de los pocos que existen completamente automatizados –los trenes no precisan de conductor–, que permite desplazarse cómodamente por toda la ciudad y su área metropolitana gracias a sus dos líneas, que cubren 45 kilómetros. El precio del billete varía en función del recorrido a realizar, comenzando en 0,65 € (tres estaciones). También es posible adquirir un bono de 10 viajes (10,60 €), un pase para recorridos hasta las 19 horas (3,60 €) y otro desde ese momento en adelante (1,60 €).

Terrazas y arquitectura típica en la Grand Place | © Javier García Blanco.

Otra opción que puede resultar muy interesante es adquirir un City Pass, un “pasaporte” con el que podremos acceder a 27 lugares turísticos y desplazarnos con los distintos medios de transporte de la ciudad (Metro, tranvía y autobús). El City Pass de un día tiene un precio de 20 euros, 30 el de dos y 45 el de tres.

Si decidís posponer vuestra visita a Lille para el año 2012, quizá os interese saber que desde el 6 de octubre de ese año y hasta el 13 de enero de 2013 tendrá lugar Fantastic, la nueva iniciativa organizada por Lille3000, en la que tendrán lugar distintas exposiciones, desfiles, metamorfosis urbanas y otras muestras de arte contemporáneo. Encontraréis toda la información en la web de Lille3000.

Aunque es un destino más que recomendable como primera opción, también puede ser buena idea utilizar una visita a Lille de dos o tres días como lanzadera a otros puntos cercanos. Gracias a los trenes de alta velocidad, París queda a menos de una hora, y ciudades como Bruselas están a apenas 30 minutos si tomamos el TGV. Incluso puedes animarte a dar el salto e ir a Londres, a donde llegarás en tan sólo una hora y veinte minutos gracias al tren Eurostar.

PARA COMER
Lille cuenta con una abundante oferta de bistrós, restaurantes, establecimientos de comida rápida y puestos callejeros en los que saciar nuestro apetito y recuperar fuerzas para continuar con la visita. Sin embargo, si quieres probar algo típico, te recomendamos que visites alguno de los Estaminets –restaurantes con comida tradicional de la región, de influencia flamenca– que se encuentran por las calles del Vieux Lille. Nosotros tuvimos la ocasión de cenar en uno de ellos, el Estaminet Au Vieux de la Vieille (2-4 Rue des Vieux Murs – Place des oignons) y quedamos realmente encantados con platos típicos como la Carbonnade (carne de buey guisado a la cerveza) o el Waterzoi (pescado con salsa cremosa). Además cuentan con una completa selección de cervezas que harán las delicias de los más cerveceros.

Au Vieux de la Vieille, un estaminet donde disfrutar comida típica de la región | © Javier García Blanco.

Para los más golosos, os recomendamos que visitéis la pastelería Méert, donde compraba sus croissants el general De Gaulle, y que ofrece unos sabrosos gofres típicos de la zona, totalmente distintos a los que estamos habituados por estos lares. Si acudís al mercado de Wazemmes, también podéis acercaros hasta la pastelería Aux Merveilleux, donde además de sabrosos panes y brioches, elaboran unos riquísimos postres típicos llamados, precisamente, Merveilleux.

Un escaparate para chuparse los dedos, Aux Merveilleux | © Javier García Blanco.

PARA DORMIR
La ciudad ofrece una notable variedad de establecimientos hoteleros aptos para todos los bolsillos. Quizá uno de los más singulares sea el Hotel Up (17 place des Reignaux), un pequeño pero moderno cuatro estrellas situado en pleno centro urbano, muy cerca de La Grand Place y de la Place du Théâtre, con amplias y cómodas habitaciones provistas de Internet y perfectamente adaptadas para discapacitados.

CÓMO LLEGAR
Lille posee un moderno aeropuerto pero, por desgracia, no existen actualmente vuelos directos desde España. Sin embargo, existe una buena combinación de vuelos que salen de distintas ciudades españolas con destino al aeropuerto Charles de Gaulle de París, desde cuya terminal 2 –a la que llegan aerolíneas como Air France– es posible tomar un tren de alta velocidad (TGV) que nos dejará en el centro de Lille en apenas una hora.

* Podéis ver el reportaje fotográfico completo (a mayor resolución) en este enlace: Lille 2011

* Nota: Queremos agradecer a Liliane y Laetitia (Atout France), Audrey y Delphi (Lille3000), Laura y Kamal (Le Tripostal), Bruno (Oficina de Turismo de Lille) y Air France por su ayuda y amabilidad a la hora de realizar este reportaje.

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Fortuna: arqueología y relax en Murcia

Posted on 08 noviembre 2011 by Javier García Blanco

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Muchas veces, ante la llegada de las ansiadas vacaciones o de la posibilidad de una escapada de fin de semana, nos enfrentamos a una incómoda indecisión: ¿viaje cultural, con la consabida ruta por museos y monumentos o turismo de relax absoluto, con la finalidad de no hacer nada y huir de la rutina y el mundanal ruido?

Por suerte, el territorio español cuenta con numerosos destinos en los que es posible conciliar ambas posibilidades: descansar y al mismo tiempo alimentar el intelecto. Esta es, precisamente, una de las muchas virtudes con las que cuenta el pueblo de Fortuna, a tan sólo 25 kilómetros al norte de Murcia capital. Ubicada en la comarca oriental de la región murciana, Fortuna cuenta con una larga historia y con un rico patrimonio arqueológico vinculados a su pasado ibero y romano, y al mismo tiempo ofrece al visitante la posibilidad de desconectar de todo y recuperar fuerzas en el que es uno de sus principales atractivos turísticos: los baños termales del Balneario de Leana. Un establecimiento éste con años de funcionamiento a sus espaldas y que, precisamente, está estrechamente unido al patrimonio arqueológico de la comarca.

Ya en la Antigüedad, en la época altoimperial romana, buena parte de los habitantes de la Hispania romana –al menos los más pudientes–, y no pocos “turistas” llegados desde distintos puntos del Mare Nostrum, acudían hasta Fortuna –el nombre de la localidad alude, precisamente, a la divinidad romana– para beneficiarse de sus célebres aguas termales pues, no en vano, era uno de los principales enclaves de fuentes salutíferas en la Península Ibérica.

En relación con estas surgencias de aguas termales y su vinculación con las distintas divinidades –así lo entendían los antiguos–, encontramos, precisamente, dos de los enclaves arqueológicos más interesantes de la localidad. El primero de ellos es la llamada Cueva Negra, en realidad un abrigo rocoso, ubicado a poco más de dos kilómetros de la localidad. Este lugar, del que se sabe que fue utilizado ya en tiempos paleolíticos –gracias al hallazgo de piezas de sílex y otros utensilios–, constituyó un destacado santuario sagrado en distintos momentos de la historia, posiblemente ya desde época prehistórica, y con total certeza en tiempos de los iberos y de los romanos.

Un grupo de visitantes en el santuario de la Cueva Negra | © Javier García Blanco.

En opinión de algunos de los expertos que han estudiado el yacimiento, como el profesor Antonio Rodríguez Colmenero, podríamos distinguir varias etapas en el uso sagrado de la Cueva Negra: un primer momento de carácter exclusivamente indígena; una segunda etapa, la romana inicial, que se caracterizó por el culto a las ninfas y a las serpientes –la adoración a este animal vendría derivado de una reinterpretación romana de las divinidades locales anteriores–; un tercer momento, la etapa romana avanzada, en el que se habría desarrollado el culto a la Fortuna Balnearis y, por último, una época final en la que aparecieron advocaciones sincretistas de culto a divinidades orientales, como Cibeles. En cualquier caso, todas estas etapas estarían caracterizadas por el culto a las aguas pues, no en vano, en la Cueva Negra encontramos también el nacimiento de una corriente de agua a la que, tradicionalmente, se le han atribuido propiedades curativas.

Lo más singular y destacado de este santuario, sin embargo, se descubrió en fechas relativamente recientes. Fue en la década de los años 80 del siglo pasado cuando un equipo de arqueólogos vinculados a la Universidad de Murcia descubrió la existencia de una serie de textos latinos pintados en las paredes del abrigo. Estos tituli picti –inscripciones clásicas, en este caso pintadas– consisten en decenas de frases latinas relacionadas con distintas divinidades –especialmente con las ninfas–, y constituyen un importantísimo ejemplo prácticamente único en el mundo. Aunque bastante deterioradas, lo que dificulta su identificación y lectura a simple vista, los investigadores han logrado localizar y traducir buena parte de ellas, poniendo en evidencia que quienes escribieron aquellos textos gozaban de una notable educación y cultura.

Calcos con algunos de los Tituli Picti descubiertos en la Cueva Negra.

Tras años de estudios, todo parece indicar que los tituli picti y el resto de manifestaciones cultuales de la Cueva Negra estaban directamente relacionados con otros lugares de culto ubicados en torno a la antigua localidad romana de Fortuna, formando entre todos un complejo témenos, un lugar donde vivía y se manifestaba la divinidad.

Uno de estos enclaves fue, sin duda, el lugar donde se encontraban los antiguos baños romanos, localizados y estudiados también en fechas relativamente recientes, y que se encuentran a apenas un centenar de metros del actual Balneario de Leana. Las excavaciones de este singular enclave arrancaron en 1991, dirigidas por el Instituto del Próximo Oriente Antiguo de la Universidad de Murcia, y tras varias campañas de estudio han sacado a la luz los restos de una antigua construcción de época augustea (siglo I d.C.) en la que se adivinan los restos de un ninfeo con gradas. Este espacio no sería un mero enclave para disfrutar de las aguas termales, sino un destacado santuario en el que se rendía culto a las ninfas y a la Fortuna Balnearis. Es muy posible que, tras bañarse en las aguas curativas de este lugar, los fieles acudieran a dar gracias a la Cueva Negra, donde realizaban las escrituras descubiertas en este último enclave.

Además de estos dos santuarios relacionados con las aguas termales, la localidad murciana cuenta con otros yacimientos de interés arqueológico. Uno de ellos es el llamado Cabezo de la Mesa (a unos 2,5 kilómetros en línea recta de la Cueva Negra), un antiguo asentamiento de la Edad del Bronce, en el que todavía es posible identificar algunas estructuras. También a una distancia similar de la Cueva Negra, y a unos 500 metros del “Balneario de los Baños”, se encuentra el enclave de Castillejo de los Baños, otro asentamiento cuya población más antigua se remonta igualmente a la Edad del Bronce, aunque su momento más importante se produjo durante el periodo ibero, extendiéndose entre los siglos V y IV a.C.

Finalmente, encontramos el Castillico de las Peñas, a unos cinco kilómetros de Fortuna (y a tres de la Cueva Negra), un yacimiento que estuvo poblado ya en el Paleolítico Superior, y hasta fechas tan tardías como el siglo XIII de nuestra era. En este lugar los arqueólogos han documentado momentos de ocupación eneolítica, argárica y, en especial, ibérica (siglos V a.C.-II d.C.). Lo más interesante son los restos iberos ubicados en lo alto de la loma, compuestos por restos de viviendas y fortificaciones.

MOMENTOS PARA EL RELAX
Si ya hemos quedado satisfechos con el amplio repertorio de patrimonio histórico y arqueológico, Fortuna nos ofrece otros atractivos algo más hedonistas. Y qué mejor plan que escaparnos hasta el actual Balneario de Leana, un establecimiento que remonta sus orígenes a la segunda mitad del siglo XIX, cuando Juan Cascales Font inició la construcción del actual Hotel Balneario –hoy el más antiguo de la región de Murcia–. Situado a muy poca distancia de donde en su día se ubicaron los antiguos baños romanos, la construcción de este enclave termal supuso la realización de un complejo con elegantes edificios decimonónicos, convirtiéndose en uno de los balnearios más espectaculares de su época. Durante la Guerra Civil española los avatares del conflicto armado convirtieron en lugar en un improvisado Hospital de Guerra, por lo que sus actividades habituales quedaron interrumpidas, y no fue hasta los años 60 cuando comenzó a recuperar su antiguo esplendor.

Vista parcial de las instalaciones del balneario de Leana | © Javier García Blanco.

El Balneario de Leana todavía conserva buena parte de su elegante estilo fin-de-siècle | © Javier García Blanco.

Vista de una de las piscinas del Spa romano | © Javier García Blanco.

Hoy sus instalaciones cuentan con numerosos espacios y servicios para el relax y la salud, como masajes, baños de aguas termales y piscinas exteriores también de aguas salutíferas –entre muchos otros–, y tras unas horas rodeados de tantas atenciones no es difícil sentirse como auténticos patricios romanos. Sobre todo si probamos el llamado Spa Romano, un recorrido termal que incluye piscinas con “volcanes” de burbujas, chorros cervicales, sauna de vapor, duchas de aromas y una piscina de leche hidratante, para quien desee emular a la célebre Cleopatra.

Piscinas termales exteriores | © Javier García Blanco.

Interior del nuevo Café-Teatro | © Javier García Blanco.

Desde el pasado mes de julio, además, el conjunto hotelero del Balneario de Leana cuenta también con un moderno Café Teatro, un espacio en el que saborear una comida o una cena al tiempo que se disfruta de distintos espectáculos.

OTROS DATOS DE INTERÉS
Si estás planeando una visita a Fortuna, quizá te interese conocer algunas de sus fiestas más señaladas que, además, en algunos casos tienen relación con los pueblos que lo habitaron en el Antigüedad. Es el caso de las fiestas de Kalendas Aprili (primer fin de semana después del Domingo de Resurrección), en las que se rememoran antiguas tradiciones romanas y durante las cuales los vecinos de Fortuna realizan una romería hasta la Cueva Negra para pasar el día. En una línea similar se celebran las fiestas de Sodales Íbero-Romanos (15 de agosto), con celebraciones vinculadas con el pasado ibero y romano de la localidad, también con la Cueva Negra como protagonista.

DÓNDE ALOJARSE

Balneario de Leana (http://www.leana.es/)
C/ Balneario S/N – 30626 Fortuna (Murcia)
Tlf.: 902444 410

* Agradecimientos: Open News Comunicación, Balneario de Leana.

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