Es bien conocida la obsesión que Leonardo da Vinci desarrolló durante su vida por la idea de crear un ingenio artificial capaz de permitir al hombre volar como los pájaros. A pesar de los numerosos diseños al respecto que realizó, que sepamos el genio italiano nunca llegó a ver materializados sus sueños, pero hubo otro personaje, contemporáneo de Leonardo, que al menos quiso aportar su peculiar granito de arena a la historia de la aviación.
El excéntrico John Damian de Falcuis, mago y alquimista de origen italiano que había recalado en la corte del rey Jacobo IV de Escocia, tuvo que soportar durante su vida las mofas y críticas de muchos de sus contemporáneos, que lo tachaban de embustero y embaucador, a pesar de contar con la confianza y el beneplácito del monarca.
Uno de los episodios de su vida que le causaron más problemas y burlas de quienes le rodeaban –incluyendo al poeta William Dunbar– tuvo lugar en 1507, cuando se propuso volar desde Escocia hasta Francia –¡nada menos!– con ayuda de unas alas rudimentarias ideadas por él mismo. Hasta ahora se sabía que el intento de Damian –que saltó desde lo más alto del castillo de Stirling– se saldó con una pierna rota y el orgullo herido, pues su «gesta» le valió el irónico apelativo de «hombre pájaro». Sin embargo, el historiador Charles McKean, profesor de la Universidad de Dundee, descubrió hace un par de años algunas evidencias de que, después de todo, el intento de Damian podría haber sido más exitoso de lo que se creía.
Castillo de Stirling, Escocia. Crédito: Wikipedia.
Según los documentos encontrados, el imprudente alquimista logró recorrer una distancia de más de media milla (unos 800 metros) antes de «besar» el suelo lo que, teniendo en cuenta lo rudimentario de su «ala delta», podría considerarse todo un éxito en opinión del profesor McKean, para quien no hay duda de que Damian debería ser considerado el primer hombre en volar.
Fuente:
-The bird man of Stirling (BBC Scottish History)





































