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Gengis Kan, el ‘océano de sangre’

Posted on 30 noviembre 2009 by Alberto de Frutos

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Fotograma del film 'Mongol', biopic sobre la figura del Gran Kan.

El 18 de agosto de 1227, a los sesenta años, murió Gengis Kan quien, tras unificar a las tribus dispersas de la altiplanicie mongola, logró crear un imperio que se extendería desde el mar de Japón hasta las costas del Danubio. Sus gestas aparecen glorificadas en la Historia secreta de los mongoles, compuesta la séptima luna del Año de la Rata…

Quizá solo el macedonio Alejandro Magno pueda rivalizar con el protagonista de esta epopeya en cuanto al número de conquistas y al apremio con que las llevó a cabo. Tanto el uno como el otro crecieron con la certidumbre de la finitud de la vida y del peligro que arrostra todo poder: el padre de Alejandro, Filipo II, murió asesinado por Pausanias en el verano de 336, y el veneno tártaro consumó su maligno designio en el cuerpo del padre de Gengis, Yesügei, cuando su hijo era aún un niño llamado Temüjin.

Sin embargo, una mezcla de fortuna y ambición hizo que ambos huérfanos se incorporaran de sus cenizas e iniciaran una carrera incomparable en pos de la gloria. Lo que en Alejandro impulsaba la audacia de la juventud, en Gengis Kan lo movía el aplomo de la experiencia. Si bien ignoramos la fecha exacta de su nacimiento, manejamos como probables los años de 1155, 1162 o 1167, lo que quiere decir que era ya un hombre hecho y derecho cuando, en apenas un lustro, entre el año del Gallo de 1201 y el del Tigre de 1206, impuso su poder y agrupó a las distintas tribus que vegetaban en las extensiones del valle mongol.

NÓMADAS DE OJOS RASGADOS
Vestidos con piel de rata y perro, los mongoles eran nómadas de ojos rasgados, que fatigaban la tierra en busca de nuevos pastos, se dedicaban a la caza en los bosques y el pillaje, y exhibían sus destrezas como hábiles jinetes y diestros arqueros. Con una dieta compuesta de carne de perro y leche de yegua, subsistían sin mayores ambiciones, y, en su estrechez de miras, les bastaba con humillar a sus vecinos en improvisadas razzias por las fronteras de Mesopotamia y el norte de China.

Su origen se remonta a la noche de los tiempos. De acuerdo con la historiografía actual, descenderían de los “tunguses” o bárbaros del este. Rehabilitar su árbol genealógico ha constituido una aventura para muchos estudiosos, que sitúan en el siglo XII la primera gran confederación de estos pueblos, una liga que culminaría Genghis a comienzos del siglo XIII.

Fue una centuria atroz. Mientras en Occidente se armaban las Cruzadas para liberar Jerusalén, los cristianos de Nestoria repetían que la única esperanza contra los musulmanes pasaba por esos adoradores del vino que carecían de nariz. Según la creencia de la época, el mismísimo Preste Juan era quien guiaba a los mongoles hacia la liberación de la cristiandad.

No obstante, hasta la aparición de Gengis, su territorio era un espacio amorfo al noroeste de la Gran Muralla china, que limitaba con las montañas del Alto Altai al oeste, el desierto del Gobi al sur, y el lago Baikal al norte. En apenas unas décadas, el conquistador cuyo nombre era “Océano” –pues tal significa Gengis, si bien otras versiones sostienen que el término proviene del trino de un pájaro de cinco colores que solía merodear por la tienda del héroe, o bien de los espíritus que gobiernan la tierra– se hizo con el control del noventa y cinco por ciento del territorio entre el mar Negro y el Amarillo.

Orilla del río Onon, en cuyas cercanías nació Gengis Kan. Crédito: Wikipedia.

Orilla del río Onon, en cuyas cercanías nació Gengis Kan. Crédito: Wikipedia.

LEYENDAS SOBRE UN OSCURO ORIGEN
La leyenda, con sus galas de ensueño, nos describe al padre de Gengis, Yesügei, tras una victoriosa campaña contra los tártaros, en la que logró apresar a un jefe llamado Temüjin, “el acero más fino”. A la sazón, la mujer de Yesügei, Hö’elün, estaba embarazada; y, coincidiendo con la captura de ese “trofeo”, dio a luz a un hijo a quien llamó como el tártaro rendido.

Cuando contaba nueve años, su padre salió en busca de una esposa para el pequeño, que no tardó en encontrar: Borte, hija de Dei-sechen, consuegro de Yesügei. Años más tarde, la pequeña fue secuestrada por la tribu de los merkitas, y el joven Temüjin se alió con otros pueblos del Alto Altai para rescatarla. “Nosotros te nombraremos kan –le dijeron los caudillos que participaron en la operación–, y cuando seas emperador seremos tu avanzadilla frente al enemigo numeroso y te traeremos cuantas muchachas hermosas y esposas y buenos caballos podamos capturar”. De esa forma, el joven Temüjin se convirtió en el mito oceánico y universal de Gengis Kan, Chinguis en su lengua nativa.

Con el apoyo de los qarayt, mongoles que practicaban el cristianismo nestoriano, fue elegido kan de su tribu en 1196, venció a los tártaros en 1202, y demostró que no se casaba con nadie al enfrentarse a sus viejos aliados qarayt y a los nayman, antes de convocar una gran asamblea en las fuentes del Onon que le proclamaría emperador o kan.

El niño Temüjin, futuro gran Kan, en un fotograma de la película 'Mongol'. Crédito: Picturehouse.

El niño Temüjin, futuro gran Kan, en un fotograma de la película Mongol. © Picturehouse.

Sabedor de la importancia de la disciplina y la fidelidad, supo rodearse de unos secuaces que comprendían bien el significado de la palabra anda: “¿No dicen los ancianos de épocas pasadas que ser anda es como compartir una misma existencia, pues nunca se abandona al compañero y se le protege y socorre a costa de la propia vida?”. Para formalizar el juramento de los anda, los hombres se untaban los labios con la sangre propiciatoria de un sacrificio, que en ocasiones era la del propio compañero, mezclada con “polvo de oro”.

Y siguieron las conquistas. En 1213, Gengis atacó la Gran Muralla china, y dos años más tarde ocupó Pekín, una proeza a la que seguiría el saqueo de las ciudades de Bujara, Samarcanda, Nishapur y Herat, hasta alcanzar las orillas del mar Negro.

A diferencia de otros imperios forjados en el fuego de la batalla y la personalidad suprema de un jefe, el mongol no se resignó a una inmediata decadencia tras la muerte de Gengis. Después de las honras fúnebres al cabecilla, su herencia se encarnó en una expansión sin límites, que devastó Hungría y Polonia y tomó Bagdad en 1258. Es cierto que, al final, todo lo que las manos levantan acaba cayendo. El problema del imperio mongol fue que carecía de recursos humanos suficientes para alimentar tan vastas fronteras, y el contacto y la asimilación con otras culturas acabó debilitándolo. Una vez culminada la conquista de China, la milenaria civilización de ese país absorbió el “organizado desorden” impuesto por la administración mongola, a mediados del siglo XIV.

LA FUERZA DE LA SANGRE
Pero, ¿qué oscura y poderosa fuerza alimentaba las hordas de los mongoles? A simple vista, se diría que la fuerza de la sangre: “Los tártaros mataron a nuestro padre, y aún no lo hemos vengado; ajusticiemos a cuantos sean más altos que la pezonera de un carro, y sirvámonos de los que quedan como siervos”, dijo en cierta ocasión Gengis. Éste fue, sin duda, uno de los azotes de la humanidad, un impío carnicero y salvaje invasor que sometió a los pueblos con la ley del terror.

Una antigua edición en chino de 'Historia secreta de los mongoles'.

Una antigua edición en chino de Historia secreta de los mongoles.

Pero sería injusto reducir su figura a la de un bárbaro. Temüjin supo organizar el gobierno y el ejército imperial, introdujo la escritura y la administración, y se mostró tolerante con las diversas prácticas religiosas. Al igual que sucedió con la Grecia de Alejandro o la Roma de Julio César, el haber y el debe de sus conquistas muestra un cierto equilibrio. En un platillo de la balanza, las víctimas de la ocupación y los excesos de ese primigenio colonialismo; en el otro, la mezcla de culturas que haría avanzar a pasos agigantados la civilización en Oriente, y posibilitaría la circulación de mercancías y el tránsito de influencias culturales entre Europa y las estepas del Extremo Oriente.

Para reconstruir el sistema de anhelos y creencias de este pueblo, acudimos a la Historia secreta de los mongoles, una obra escrita en torno a 1240 por un personaje muy cercano a la corte, y salvada del olvido por copistas chinos a comienzos del siglo XIII.

Su principio es ya clásico, y despliega esa fantasía que será santo y seña de los cuatro libros que la componen: “El primer antepasado de los hombres de la dinastía Yuan fue un lobo gris venido del cielo que, emparejado con una corza blanca, atravesó el lago que dicen Tenggis y acabó asentado en la cabecera del río Onon, al pie del monte Burqan. De ellos nació un hijo que llamaron Batachi Qan”.

De ese Batachi Qan, y siguiendo una línea de sangre inenarrable, desciende nuestro Gengis, que hace acto de presencia al final del Libro I, junto con sus tres hermanos: los varones Qasar –criado con carne humana y alto como tres hombres– Quachi’un y Temüge, y la pequeña Temülun.

Tras la muerte del padre, envenenado por los tártaros cuando regresaba de apalabrar la boda de su hijo en casa de Dei-sechen, comienzan las miserias para Gengis y los suyos: “Levantaron el campamento, abandonando a su suerte a la madre y a los hijos”, señala el autor del libro. Seguimos entonces las penurias de la familia, su pobre alimentación a base de hierbas, la persecución a que son sometidos por los enemigos de su padre, y, finalmente, el rapto de la esposa de Gengis por la tribu de los merkitas. La fama que acompañará al joven tras recuperarla marca un antes y un después en su relación con los otros pueblos. “Temüjin –describe el autor–, perdido en pleno saqueo nocturno entre la población que huía, gritaba el nombre de su esposa. Börte reconoció la voz en medio del gentío, y saltando del carro de la vieja Qo‘aqchin, llegó hasta el caballo de Temüjin y lo sujetó de las bridas. Había luna en ese instante, y se reconocieron”.

Arqueros del ejército de Gengis, en una escena del film Mongol. Crédito: Picturehouse.

Arqueros del ejército de Gengis, en una escena del film Mongol. Crédito: Picturehouse.

Es una escena fantástica, plena de lirismo, como lo estuvo toda la vida guerrera de Gengis. Y, si no, evoquemos otro fragmento de sus hazañas, cuando, en el transcurso de una batalla, fue herido en el cuello, y su oficial se aprestó a chuparle la sangraza. Como sus afanes no dieran resultado, el valiente soldado se adentró en un campamento de las filas enemigas para distraer de allí la sanadora leche de yegua o, en su defecto, cuajada, que fue lo que finalmente halló, y mezcló con agua. Gengis “bebió pausadamente tres veces, y al cabo dijo: ‘Ya se me ha aclarado la vista y me ha vuelto el ánimo’.

No hubo un solo día en que el jefe mongol no presentara batalla o encabezara una campaña punitiva contra los pueblos sojuzgados. Su ejército penetró en imperios que ya no existen, conquistó Irán, se adentró en la Rusia meridional y Afganistán… Pero, a diferencia de lo que sucedió con Alejandro, a cuya muerte se desmembró el imperio, la experiencia facultó a Gengis Kan para adelantarse a su destino: antes de morir, repartió el país entre sus cuatro hijos, y la sangre del Gran Kan se perpetuó hasta el siglo XVI.

Con una asepsia propia de cirujano o funcionario, el autor de la Historia secreta de los mongoles resume así el fin del fundador del imperio: “Como los tang’ut faltaron a su palabra, fue menester emprender dos expediciones militares contra ellos. Y, a la vuelta, en el Año del Cerdo, Gengis murió”. Esta vez, el veneno no fue el culpable de su desenlace, que se debió, probablemente, a una enfermedad por la insalubridad del clima.

Mausoleo de Gengis Kan en la provincia de Mongolia Interior (China). Crédito: Wikipedia.

Mausoleo de Gengis Kan en la provincia de Mongolia Interior (China). Crédito: Wikipedia.

Su mausoleo, reconstruido en 1970, se encuentra a cien kilómetros al suroeste de Bautou, en la región de Ordos. Le acompaña la riqueza y el recuerdo de la sangre que corrió pródiga durante toda su vida, y aun después de su muerte. Y es que, según cuentan las crónicas, la comitiva que transportó el cadáver hasta su morada última arrasó con cuanto se puso delante de sus narices; y decenas de caballos y hasta cuarenta doncellas de noble cuna fueron inmoladas para servir en el Más Allá al inmortal guerrero cuyo nombre era Océano.

ANEXO
UN LIBRO PARA UNA CIUDAD
El texto fundacional de la nación mongola es la Historia secreta de los mongoles, un libro indispensable para comprender los orígenes y el desarrollo vital del guerrero más famoso de todos los tiempos. No obstante, lo que ha llegado hasta nosotros es una traducción al chino de comienzos del siglo XIV, que se irá enriqueciendo posteriormente para trazar un ajustado, aunque mítico, perfil del conquistador, a la manera de un infatigable héroe homérico. Pero, para conocer mejor la época o al personaje que se asoman a esta investigación, recomendamos la revisión de otros clásicos como Historia del Gran Tamerlán, de R. González de Clavijo, sobre la embajada hispana al lejano reino de Tamerlán, o el estudio de J. Gil En demanda del Gran Kan. Viajes a Mongolia en el siglo XIII, obras que dan cuenta de la fascinación que sintieron nuestros antepasados por el imperio más poderoso de su tiempo. Como no podía ser de otra manera, los autores románticos, en especial los ingleses, explotaron el filón de ese exotismo, tal como encontramos en el soberbio Kubla Kan, para el que Coleridge se inspiró en las narraciones de Purchas.

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El retorno del Vampiro

Posted on 30 noviembre 2009 by Javier García Blanco

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True Blood. Crédito: HBO.

Durante más de dos siglos han protagonizado algunas de las historias más terroríficas de la literatura y el cine, poblando nuestras peores pesadillas. El mito del vampiro tiene un origen casi tan remoto como el culto a los muertos y, sin embargo, siglos después de su aparición, los chupasangre siguen entre nosotros, y parecen dispuestos a continuar alimentándose de nuestros peores miedos.

Los vampiros existen. Hasta ahora habían permanecido ocultos, amparándose en las sombras de la noche, y alimentándose de víctimas humanas. Pero todo ha cambiado. Un grupo de científicos japoneses ha logrado sintetizar una sangre artificial que les permite sobrevivir sin atacar a las personas. Los no-muertos se han mostrado abiertamente al mundo y pretenden integrarse en la sociedad. Al menos una parte de ellos…

En este sorprendente escenario, Sookie Stackhouse, una joven camarera de un estado sureño en los EEUU, conoce a Bill, un vampiro que lleva más de un siglo “viviendo” durante la noche, y que pretende acabar con su anterior papel de depredador.

True Blood. Crédito: HBO.

Una escena de la serie True Blood (Sangre Fresca). © HBO.

Las líneas anteriores son un resumen del argumento de True Blood (Sangre Fresca en España), serie producida por la cadena de televisión estadounidense HBO y dirigida por Alan Ball, responsable de otras aclamadas obras de ficción como A dos metros bajo tierra, y ganador de un Óscar por el guión de American Beauty. En España, Canal + estrenará a finales de diciembre la segunda temporada de la serie, que ya se ha convertido en todo un éxito de público. De forma paralela, los cines de todo el mundo están proyectando en sus pantallas Luna Nueva, segunda parte de Crepúsculo –inspirada en la exitosa serie de novelas de Stephenie Meyer–, que también relata una historia de vampiros, en este caso con un claro aire adolescente, en la que un joven chupasangre se enamora de una chica humana que no comparte su adicción por la hemoglobina.

No son las únicas creaciones que evidencian la existencia de una nueva fiebre por los chupasangre. Recientemente, una editorial británica ha editado la continuación “oficial” del Drácula de Bram Stoker (Drácula, el no muerto, firmada por el sobrino-biznieto del escritor), sin duda alguna la obra de ficción que más ha contribuido a alimentar el icono popular de los no-muertos.

Pero, ¿cuál es la causa de esta fascinación por un mito que se empeña en seguir vivo a pesar de estar inmersos en el siglo XXI? Es posible que para responder a esta pregunta tengamos que hacer un repaso a la creencia que nos acompaña desde tiempos remotos.

Crepúsculo (Twilight). Vampiros en clave de romance adolescente. Crédito: Summit Entertainment / Aurum

Crepúsculo (Twilight). Vampiros en clave de romance adolescente. © Summit Entertainment / Aurum

EL MITO DEL NO-MUERTO
Pese a lo que suele pensarse, el mito del vampiro no está presente sólo en las páginas surgidas de la imaginación de atormentados escritores románticos de los siglos XVIII y XIX. Por el contrario, se trata de una figura del mundo sobrenatural que ha estado presente en el folclore de distintas culturas desde la más remota antigüedad. Sin embargo, la tarea de determinar el origen primigenio de esta creencia es harto difícil –sino imposible–, pues se trata de un mito que fue evolucionando y transformándose desde unas características iniciales que en poco se parecen a las que acabaría teniendo siglos después.

En aquellos tiempos pretéritos no existía el término vampiro (acuñado en el siglo XVIII) y generalmente se trata de seres (bien demonios, bien espíritus) que devoran la carne y beben la sangre de los humanos.

Algunos estudiosos dedicados al folclore vampírico han querido encontrar los antepasados más remotos de los modernos chupasangres en los complejos vericuetos de la mitología mesopotámica. En aquellas fechas de los albores de la civilización existía la creencia en muertos que abandonaban sus enterramientos y eran capaces de volar, con la finalidad de atormentar a los vivos.

La tradición hebrea tampoco fue ajena a creencias similares. En este caso fue Lilith –la primera mujer de Adán según algunos escritos rabínicos–, quien fue condenada por Yahvé a convertirse en un demonio volador que se alimentaba de sangre. Curiosamente, esta creencia parece tener su origen en la antigua Babilonia, donde existían historias sobre Lilitu, un demonio femenino que robaba los bebés a sus madres y bebía su sangre para alimentarse.

Lilith, en una pintura de John Collier. Crédito: Wikipedia.

Lilith, en una pintura de John Collier. Crédito: Wikipedia.

Ya en el mundo griego, encontramos otra criatura femenina que bien podría haber derivado de la anterior: la Empusa. Este ser era célebre por su capacidad de cambiar de forma (podía convertirse en distintos animales o en una sensual mujer) y asaltaba a los hombres mientras dormían, aprovechando esta circunstancia para chuparles la sangre y darles muerte. También en la mitología clásica aparece la figura de Lamia. Según los relatos, Lamia logró seducir a Zeus y tener varios hijos con él. Por desgracia para ella, su unión con el dios provocó los celos de Hera, quien mató a sus hijos, quedando Lamia desterrada y condenada a vagar por las noches, alimentándose con la sangre de los más pequeños, al igual que en el caso de Lilith. Un relato de esta época en el que se menciona a una empusa o lamia aparece descrito por Filóstrato en la Vida de Apolonio de Tiana. En el texto, el filósofo griego atribuye al pitagórico Apolonio el desenmascaramiento de uno de estos demonios femeninos, que había seducido con sus poderes a un joven llamado Menipo. Cuando Apolonio logra que la falsa esposa reconozca su auténtica naturaleza, ésta confiesa que tenía la intención de devorar y beber la sangre del joven.

Pero no sólo el mundo mesopotámico y el grecolatino poseyeron creencias relativas a estos primitivos vampiros. Así, algunos autores han destacado la existencia en la India de la creencia en unos seres llamados vetalas, criaturas sobrenaturales capaces de animar cuerpos de los difuntos, y que tenían características similares a las de los vampiros. La propia diosa Kali, célebre por su personalidad sangrienta, sería también un posible antecedente de los posteriores seres de afilados colmillos.

CHUPASANGRES EN LA EDAD MEDIA
Ya en siglos posteriores, descubrimos un pariente del vampiro en el folklore islámico. Entre los jinns o jinnas –una especie de genios con cualidades y poderes sobrenaturales– encontramos al Gul, un genio femenino maligno que frecuenta los camposantos, y que al igual que las lamias y las empusas, es capaz de cambiar de forma a voluntad, usando siempre sus artimañas para alimentarse bebiendo la sangre de los niños y humanos incautos, a quienes embelesa con su sensualidad y sus encantos. Una de las referencias más famosas sobre los Gul aparece en Las mil y una noches, en el cuento de la quinta noche.

Como el lector habrá advertido ya, buena parte de estos seres vampíricos más arcaicos destacan por repetir la figura de una criatura femenina que en muchas ocasiones aprovecha sus encantos sensuales para lograr su cometido. Es muy posible que en ellas encontramos también un precedente a ese halo de erotismo y sensualidad que ha acompañado siempre a la figura del vampiro moderno.

Cráneo de una 'mujer vampiro' descubierto en Venecia. La piedra que ocupa su boca fue colocada para evitar la extensión de la epidemia. Crédito: Matteo Borrini).

Cráneo de un a’vampiresa’ descubierto en Venecia. Se colocó una piedra en su boca para evitar la extensión de la epidemia. Crédito: Matteo Borrini.

En lo que respecta al mundo cristiano medieval, las referencias a seres de características vampíricas son igualmente notables, destacando los relatos recogidos en el siglo XII por el cronista Walter Map, quien hizo alusión en su de Nugis Curialium a la presencia de revenants (revinientes) en Inglaterra, Hungría y otros puntos del continente europeo. Precisamente, serán estos seres los que, ya en el siglo XVIII, extenderán el terror en ciertos territorios del Este de Europa, sembrando la simiente definitiva del vampiro moderno.

EPIDEMIA
Desde finales del siglo XVII, pero de forma más acusada en la centuria siguiente, las tierras de Polonia, Prusia, Hungría, Moravia, Rumanía o Grecia se vieron asoladas por un terror indescriptible. Los rumores hablaban entonces de difuntos que retornan al mundo de los vivos para aterrorizar y atacar a sus familiares y vecinos. Les atacan y chupan la sangre, contagiándoles un mal que les convertirá también a ellos en nuevos revenants.

La histeria que se desata es de tal magnitud que los vampiros (ahora ya sí, aparece por primera vez tal denominación) abandonan los más soportables caminos de la mitología para hacerse un hueco en la historia. Los relatos ya no son simples leyendas contadas para atemorizar a los niños. Aparecen informes rubricados por las autoridades, se investiga oficialmente, y los legajos están repletos de nombres y apellidos: los de las víctimas y los de los supuestos vampiros.

El Vampiro, grabado de R. de Moraine (1864).

El Vampiro, grabado de R. de Moraine (1864).

Es durante estas décadas terribles cuando se establecen algunos de los elementos que más tarde pervivirán en la literatura y el cine. Las tumbas de los sospechosos de vampirismo se abren, y según los testimonios se confirma que los cadáveres tienen un aspecto inexplicablemente bueno, incluso cuando la muerte les había alcanzado meses atrás. Hay color en sus mejillas; las uñas y el pelo parecen haber seguido creciendo, e incluso se hallan restos de sangre en la boca de algunos de estos supuestos no-muertos. “Confirmada” la infestación vampírica, el procedimiento a seguir no podía demorarse: se atravesaba al revenant con una estaca de lado a lado del pecho o se le decapitaba. Si estas acciones fallaban, la última solución consistía en incinerar el cuerpo.

El hecho de que las “epidemias vampíricas” coincidieran en el tiempo y el espacio con plagas mortales de distintas enfermedades señala con claridad cual era el auténtico causante de aquellos sucesos. Sin embargo, la superstición y la histeria fueron tan fuertes que, imparables, los rumores sobre aquellos ataques sobrenaturales –se interpretaban siempre como actos del Maligno– llegaron hasta las tertulias de París y otros países más occidentales.

En 1748, el padre Agustín Calmet escribió su Tratado de las apariciones de los espíritus y de los vampiros o revinientes de Hungría. En el texto recogía relatos pormenorizados de todos aquellos hechos, aunque su intención era denunciar aquella “epidemia” vampírica como una histeria supersticiosa. En España, el también religioso Benito Jerónimo Feijoo se hizo eco de los sucesos –y de la obra de Calmet–, en uno de los capítulos de sus Cartas eruditas y curiosas (1774), titulado De vampiros y brucolacos. Al igual que su colega galo, Feijoo calificó aquellas creencias de contrarias a la fe y a la razón. Ninguno de ellos tuvo mucho éxito, pues el mito se había hecho adulto y había llegado para quedarse.

En aquellos años y en el siglo siguiente verían la luz los primeros relatos literarios sobre los terribles chupasangre con características modernas, surgidos de la febril imaginación de Polidori, Baudelaire, Le Fanu y, finalmente, Stoker.

VAMPIROS ENTRE NOSOTROS
Hoy, arrancado el siglo XXI, los vampiros siguen entre nosotros. Pocos creen ya en su existencia real, y su imagen ha experimentado una notable transformación frente a los revenant que aterrorizaron a media Europa en el siglo XVIII. El vampiro actual ha sufrido notables aditamentos como consecuencia de su paso por la literatura y el cine, e incluso parece haberse “ablandado” un poco en los últimos años, como sucede en Crepúsculo o True Blood, donde ya aparecen incluso vampiros un tanto escrupulosos con la práctica que más les caracteriza, pues esconden sus colmillos y rechazan probar el líquido rojo –al menos el humano–, a cambio de recibir los encantos amorosos de muchachas por cuyas venas aún circula la sangre.

Sin embargo, el mito parece haber dado un paso más en su evolución, pues por insólito que parezca, una nueva “moda vampírica” se está extendiendo tan rápidamente como la epidemia denunciada por Calmet. Miles de personas en todo el mundo, especialmente en ciertas partes de la Vieja Europa y de EE.UU., declaran orgullosos su condición de auténticos vampiros.

Carátula del videojuego Vampiro: La Mascarada, basado en el juego de rol.

Carátula del videojuego Vampiro: La Mascarada, basado en el juego de rol.

Todo comenzó a principios de la década de los noventa del siglo pasado. En aquellas fechas, un irlandés llamado Mark Rein-Hagen idea un juego de rol en vivo llamado Vampiro: La Mascarada, publicado por la empresa White-Wolf e inspirado en las Crónicas vampíricas de la escritora Ann Rice. Rápidamente, el juego se convierte en un éxito masivo, propagándose por todo el mundo. Durante el juego, los participantes –al igual que en otros juegos de rol en vivo–, se visten y adaptan su apariencia para encarnar a los personajes que interpretan. El nivel de detalle llega a tal punto que incluso surgen especialistas en fabricar fundas dentales con forma de colmillo, los llamados fangsmiths. En pleno auge del juego, a mediados de los noventa, Vampiro: La Mascarada (o V: LM, como lo llaman sus seguidores) se convirtió en una actividad de culto para buena parte de los miembros del “movimiento” gótico de EE.UU. Hasta tal punto que muchos de ellos deciden dar el paso de ficción a realidad, creando auténticos clanes y sectas a semejanza de los mostrados en V: LM. Así surgió lo que algunos de sus miembros llaman strigoi vii o Vía del vampirismo viviente. Entre sus miembros –casi todos ellos pertenecientes a la subcultura gótica– encontramos un amplio espectro: algunos únicamente adoptan la estética vampírica –vistiendo ropas negras de aire gótico, usando prótesis dentales que simulan colmillos, tatuándose símbolos, etc…–, mientras otros se declaran auténticos vampiros, aseguran poseer poderes especiales y no dudan en dormir en ataúdes, evitar la luz solar e, incluso, beber sangre humana.

Podría parecer que estamos ante una rareza más surgida en el país de las barras y estrellas, pero lo cierto es que la Vía del vampirismo viviente pronto atravesó fronteras, instalándose en ciudades europeas como Ámsterdam, Londres o París o viajando hasta América del Sur o Asia. Actualmente, prácticamente en todo el mundo existen ramas de sectas y clanes vampíricos derivados de la “casa matriz” surgida en Nueva York a mediados de los 90. Su difusión ha sido tan grande que incluso una serie de televisión con el éxito de CSI reflejó en uno de sus episodios (Incautos), los rasgos más características de este peculiar movimiento.

Vampiros. Cuando la realidad supera a la ficción. LaurentEn Vampiros. Cuando la realidad supera a la ficción (Ed. Océano, 2008), el periodista francés Laurent Courau –colaborador habitual del canal de televisión Arte y otros medios de tinte cultural– desvela su experiencia de varios años conviviendo entre clanes vampíricos de todo el mundo. En sus páginas, nos desvela un submundo insólito, en el que en ocasiones se entremezclan las bandas callejeras de barrios estadounidenses, la música black metal, las creencias esotéricas más variopintas con prácticas sexuales como el sadomasoquismo y las performance artísticas. El libro desvela un mundo fascinante en torno al mito del vampiro, en el que recorre ciudades de todo el mundo buscando las claves de un fenómeno social difícilmente comparable y realmente heterogéneo.

Entre los vampiros que caminan hoy entre nosotros, en cualquier ciudad, Courau descubrió todas las variaciones posibles: algunos de estos vampiros se declaraban satanistas, otros practicantes de brujería Wicca o seguidores de las tesis del ‘mago negro’ Aleister Crowley, pero también encontró quienes se consideraban ateos o simplemente agnósticos. En cuanto a sus costumbres, una de las más llamativas y polémicas es la relativa a la sangre. Aunque muchos de los clanes existentes en todo el mundo rechazan la práctica de beber sangre humana, algunos confiesan abiertamente llevar a cabo este “rito”. Eso sí, siempre con el consentimiento del “oferente”. Durante una entrevista a Lord Xanatos –miembro destacado del clan neoyorquino Hidden Shadows– realizada por Courau y reflejada en su libro, el vampiro explica lo siguiente: “Para mí la sangre es el mejor obsequio que puede hacerse. Es la fuerza de la vida, la energía vital, en su forma más pura. Cuando una persona comparte su sangre, comparte al mismo tiempo sus fuerzas y debilidades (…) Después de intercambiar sangre con otra persona, ya no estás solo, los dos entráis a formar parte de un mismo linaje. Hay diferentes formas de alimentarse. Hay quien comparte y hay quien toma. Según los casos, los vampiros se alimentan de una, dos o tres personas”.

Como si de una sociedad secreta se tratase, estos vampiros actuales estructuran sus clanes y sectas de una forma jerarquizada, donde existen distintos grados y funciones como los ramkht (sacerdotes o eruditos), mradu (guardianes o guerreros) o khitras (cuidadores). Muchos de estos clanes incluso cuentan “libros sagrados” o con un código de conducta interno, que en algunas comunidades se conoce como Black Veil, y que consta de siete reglas, entre las que destacan aquellas destinadas a preservar el bien de la comunidad (evitar comportamientos indeseados) o a establecer que sólo pueden “alimentarse” de adultos y siempre de mutuo acuerdo.

En definitiva, se trata de un movimiento, subcultura o forma de vida en el que sus “practicantes”, por lo general, asumen el rol de vampiros como algo real, una identificación que para ellos suele constituir una auténtica liberación de su verdadera personalidad, hasta el punto de que muchos de ellos aseguran que su condición de vampiros les ha otorgado una importante revelación, como recordaba Father Sebastián, otro de los vampiros entrevistados por Courau en su libro: “Somos nuestros propios dioses”.

ANEXO
CRÍMENES VAMPÍRICOS
Rod Ferrell, condenado a pena capital tras cometer un 'crimen vampírico'. Crédito: Wikipedia.Pese a lo que pueda parecer por su estética siniestra y amenazante, las personas que pertenecen a la subcultura vampírica, como las retratadas por Laurent Courau en su libro, no son violentas, ni realizan crímenes ni rituales sangrientos. Sin embargo, algunas personas han llevado –de forma aislada– sus delirios hasta extremos terribles. El 25 noviembre de 1996, la localidad de Murray, en Kentucky (EE UU) se despertó con la horrible noticia de que varios jóvenes de la población, todos ellos menores de edad, habían participado en el sangriento asesinato de los padres de uno de ellos. Los adolescentes, liderados por Rod Ferrell, habían creado una especie de culto vampírico tras obsesionarse hasta límites insospechados con el juego Vampiro: La Mascarada.

Antes de cometer el terrible crimen, los jóvenes habían ideado una serie de pruebas de iniciación que incluían prácticas sexuales, la mutilación de varios animales y compartir su sangre con el resto de miembros. Por desgracia, su mente desequilibrada ideó una última prueba para adquirir la auténtica naturaleza vampírica: el asesinato de dos víctimas inocentes. Los elegidos fueron Richard y Naoma Wendorf, los padres de Heather, una de las integrantes del siniestro culto. Tras recorrer más de 1.000 kilómetros, cinco jóvenes aspirantes a “vampiros” llegaron hasta el hogar de los Wendorf y los asesinaron brutalmente, empleando un objeto punzante. Poco después del crimen Rod Ferrell y sus cómplices fueron detenidos. Ferrell fue juzgado en Florida y declarado culpable –a pesar del testimonio de los psiquiatras, que dictaminaron que sufría graves desórdenes–, siendo condenado a muerte en la silla eléctrica. Actualmente espera la ejecución de su sentencia en el corredor de la muerte.

ANEXO
VAMPIROS EN ASIA, AMÉRICA Y ÁFRICA
Además de las creencias relacionadas con el mito del vampiro existentes en Europa y Oriente Próximo, el temor a los chupasangres estuvo extendido en prácticamente todos los continentes del planeta. En China, por ejemplo, existía ya en el siglo VII a.C. la creencia en que el cadáver de un fallecido podía transformarse en un demonio aterrador si su alma se negaba a salir del cuerpo. Además, existían unos seres conocidos como ch’iang shih, capaces de dar vida a los difuntos, evitando su descomposición. Según las descripciones, tienen ojos rojos, garras afiladas y el cuerpo cubierto de pelo pálido. En África, existe la creencia entre la etnia Ashanti en un ser llamado asanbosam, y los Ewe temen la aparición de los adze, una criatura capaz de cambiar de aspecto y alimentarse de los niños.

En algunas islas caribeñas y ciertos estados de EE UU como Louisiana se creía hace tiempo en el Loogaroo, una especie de demonio femenino. En Colombia encontramos la Patasola, y en el sur de Chile el Peuchen. En lo que respecta a México, entre algunas comunidades indígenas todavía se conserva la creencia a las brujas bebedoras de sangre, culpables, entre otros males, de los problemas de crecimiento de los niños.

BIBLIOGRAFÍA:

-CALMET, Augustin. Tratado sobre los vampiros. Reino de Goneril, 2009.

-COURAU, Laurent. Vampiros. Cuando la realidad supera a la ficción. Ed. Océano, 2008.

-VV. AA. El vampiro. (Prólogo). Ed. Siruela, 2006.

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Detectan antimateria en tormentas terrestres

Posted on 28 noviembre 2009 by Redacción

{lang: 'es'}

Crédito: Anvancy / Flickr! (Creative Commons)

En junio de 2008, la NASA puso en órbita el telescopio Fermi, con la intención de estudiar las emisiones de rayos gamma procedentes del Cosmos. Normalmente, la mayor parte de estos rayos detectados proceden de estrellas supermasivas que se destruyen, o de otros sucesos “cataclísmicos” registrados en la galaxia. Sin embargo, durante su misión, el telescopio Fermi ha detectado hasta 17 flashes de rayos gamma que procedían de la propia Tierra y que, curiosamente, coincidían con rayos registrados por la Red de Localización Mundial de Rayos, con sede en la Universidad del estado de Washington, en Seattle (EE.UU.)

Lo más singular e importante de todo, no obstante, es que los investigadores han descubierto que al menos uno de estos rayos gamma contenía patrones de positrones, el equivalente en la antimateria a los electrones.

Hace ya algunos años (en 1994), los “antecesores” del Fermi habían detectado radiación gamma de origen terrestre, lo que causó una gran extrañeza entre los científicos. “Probablemente el último lugar en el que esperábamos encontrar rayos gamma era en la Tierra o en la atmósfera de la Tierra”, explicó el astrofísico de la NASA Gerald Fishman. Una sorpresa que se ha visto aumentada con el hallazgo de positrones en los flashes detectados.

Los investigadores creen que fuertes campos eléctricos pueden desencadenar una “avalancha” de electrones de alta energía que interactuan con la atmósfera, en una especie de acelerador de partículas natural. En opinión de Fishman, esta “avalancha” de electrones podría ser lo que desencadena los rayos, y al mismo tiempo produce la radiación gamma.

Crédito fotografía: Anvancy / Flickr! (Creative Commons)

Fuente: Lightning holds fingerprint of antimatter (Discovery News)

Web oficial de la NASA sobre el telescopio Fermi.

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Auroras boreales sobre Saturno

Posted on 26 noviembre 2009 by Redacción

{lang: 'es'}

Auroras sobre Saturno. Crédito: NASA.

En su misión de estudiar a fondo el planeta Saturno y sus satélites, la sonda Cassini de la NASA ha logrado filmar el primer vídeo en el que se observan auroras boreales sobre las latitudes septentrionales del planeta de los anillos.

El vídeo (podéis verlo un poco más abajo), obtenido en alta resolución, muestra cambios en las auroras cada pocos minutos, y es de gran importancia, pues se trata de las auroras boreales más altas de todo el Sistema Solar, llegando a alcanzar hasta los 1.200 kilómetros de altitud. Según han explicado los científicos de la agencia espacial estadounidense responsables del proyecto, la filmación ayudará a comprender mejor cómo se forma este fenómeno.

“Las auroras boreales forman un espectáculo deslumbrante, cambiando de forma rápidamente y mostrando ‘cortinas de luz’ que sospechábamos estaban allí, pero que nadie había visto antes sobre Saturno”, explicó Andrew Ingersoll, del Instituto Tecnológico de California, y miembro del equipo responsable de procesar las imágenes tomadas por la Cassini.

Actualización: Otro vídeo más, que amplía la información (en inglés) sobre las auroras de Saturno:

Crédito imagen y vídeo: NASA.

Fuentes:

-Cassini captures ghostly dance of Saturn’s northern lights (Science Daily)

-Auroras boreales kilométricas en Saturno (RTVE.ES)

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Cerditos con mucho cerebro (Radio)

Posted on 25 noviembre 2009 by Redacción

{lang: 'es'}

Crédito: Be_khe / Flickr! (Creative Commons)

Nueva entrega del podcast Ciencia al Cubo, que llega como siempre de la mano de América Valenzuela. En esta ocasión nos acercan a los nuevos descubrimientos sobre la inteligencia del cerdo: “Los cerdos son más listos de lo que creemos. Cada vez son más frecuentes los estudios sobre la capacidad cognitiva de estos animales y cada vez son más las habilidades que se les atribuyen, la última: saber usar un espejo”. Podéis escucharlo clickando bajo estas líneas.

Crédito imagen: Be_Khe / Flickr! (Creative Commons)

Otros podcasts de Ciencia al Cubo:

-El último reptil marino gigante

-Efecto placebo

-Supervolcán en Italia

-La temperatura de la Luna

-Cometa aminoácido

-Robots colibrí y las neuronas del picor

-Llega el purificador de sangre

-Gatitos manipuladores

-Predicciones médicas del pasado

-Llega el robot-medusa

-El final de la sonda Ulises

-Ponle nombre a la próxima misión espacial

-Salmonela en el espacio

-Expedición en busca de Amundsen

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Monstruos del abismo

Posted on 23 noviembre 2009 by Redacción

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Langosta ciega, del género Thaumastochelopsis. Crédito: Tin-Yam Chan.

El Censo de la Vida Marina (CVM) es una red global de investigación formada por más 2.000 científicos de 82 países, cuya labor consiste en localizar e identificar a las distintas especies marinas existentes en nuestros océanos, de forma que en un futuro podamos analizar la diversidad y la distribución de dichas especies. El año que viene la CVM tiene previsto dar a conocer el primer listado detallado de las criaturas descubiertas hasta la fecha, aunque recientemente han desvelado algunos de los datos obtenidos por el momento.

Hasta el día de hoy se han contabilizado y catalogado más de 17.500 especies, entre las que se incluyen seres que parecen surgidos de la imaginación de escritores de ciencia-ficción: medusas luminosas, criaturas que viven gracias al metano o al aceite, extraños pulpos bautizados como “dumbo”… Todo un mundo sorprendente que en algunos casos ha sido descubierto con ayuda de robots submarinos a más de cinco kilómetros de profundidad.

Pepino de mar, Enypniastes. Crédito: Larry Madin.

Pepino de mar, Enypniastes. Crédito: Larry Madin.

Octópodo de aspecto gelatinoso, bautizado como "Dumbo". Crédito: David Shale.

Octópodo de aspecto gelatinoso, bautizado como “Dumbo”. Crédito: David Shale.

Una de las extrañas criaturas incluidas en el Censo de la Vida Marina. Crédito: Bunzow / Corgosinho.

Una de las extrañas criaturas incluidas en el Censo de la Vida Marina. Crédito: Bunzow / Corgosinho.

Podéis ver un vídeo (está en inglés) en el que también se muestran algunas de estas fascinantes criaturas “imposibles”.

Crédito vídeo: Census of Marine Life (vía RTVE.ES)

Encontraréis más fotografías, vídeos e informes (en inglés), en la web del Censo de Vida Marina.

Fuentes:

-Especies secretas del mar, al descubierto (BBC News)

-’Dumbo’, other deep-sea oddities found (National Geographic News)

-Pulpos, crustáceos y gusanos abisales (RTVE.ES)

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10 cosas que no sabías sobre la Vía Láctea

Posted on 23 noviembre 2009 by Redacción

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Hace una semana, Phil Plait, responsable del blog Bad Astronomy, de Discover Magazine, realizó un interesantísimo artículo en el que detallaba de forma sencilla 10 características de la Vía Láctea, nuestra galaxia. El texto nos ha parecido muy interesante, así que compartimos con vosotros una traducción del mismo. Al final encontraréis un enlace al artículo original en inglés.

“Has vivido aquí durante toda tu vida –de hecho todos lo hacemos– pero, ¿qué sabes realmente de nuestra galaxia? Seguro que sabes que es una galaxia espiral y que mide unos 100.000 años luz. Y por supuesto, también sabes que los visitantes de esta web son más listos, simpáticos y guapos que el resto pero, seamos honestos… ¿Sabías alguna de las siguientes 10 cosas sobre tu galaxia? ¿Seguro? Mentiroso…

1- Es una espiral barrada

Milky Way Bar. Crédito: NASA/JPL-Caltech/R. HurtQuizá sepas ya que la Vía Láctea es una galaxia espiral, quizá la más bella de este tipo de galaxias. La has visto con sus majestuosos brazos girando desde el núcleo central o gran cúmulo de estrellas. Eso somos nosotros. Pero muchas espirales tienen una característica muy curiosa: un bloque rectangular de estrellas en el centro en lugar de una esfera, y los brazos irradiando desde los extremos de ese bloque. Los astrónomos llaman a este bloque ‘barra’. Y, ¿lo adivinas?: tenemos una.

De hecho, la nuestra es bastante grande. Con 27.000 años luz de punta a punta es mucho más gruesa que otras ‘barras’ galácticas. Por supuesto, el espacio es un vecindario muy desigual. ¿A quién no le gusta tener esta gran población estelar condensada ahí al lado? La imagen que ves arriba no es una fotografía, sino una recreación artística. No hay forma de salir de esta galaxia y tomar una foto como esta. Sería una largo camino de vuelta a casa.

2- Hay un agujero negro supermasivo en el centro

En el mismo centro de la galaxia, justo en el centro de su núcleo, yace un monstruo: un agujero negro supermasivo. Sabemos que está ahí debido al efecto de su gravedad. Las estrellas cerca del centro, algunas a sólo unas pocas docenas de miles de millones de kilometros, orbitan alrededor del centro galáctico a unas velocidades fantásticas. Viajan a miles de kilómetros por segundo, y esta velocidad pone de manifiesto la masa del objeto que las cautiva. Si aplicamos algo de matemáticas básicas, es posible determinar que la masa necesaria para acelerar las estrellas a esa velocidad debe estar del órden de unas 4 millones de veces la masa del Sol. Aun así, no podemos ver nada en las fotografías que sacamos. Con lo que… ¿que podría tener una masa de 4.000.000 de soles y no emitir nada de luz? Correcto. Un agujero negro.

Aunque es enorme, ten encuenta que la galaxia como tal tiene una masa de unos 200.000 millones de soles, así que en realidad, el agujero negro en el centro es sólo una pequeña fracción de la masa total de la galaxia. Lo mejor es que no hay peligro de caer en sus redes, después de todo, estamos a unos 250.000.000.000.000.000 kilómetros de él.

Actualmente se cree que un agujero negro supermasivo en el centro de una galaxia se forma junto con la galaxia misma, y de hecho los vientos que se expulsan cuando cae material en ellos afecta a la formación de estrellas en la galaxia. Por tanto, los agujeros negros pueden ser peligrosos, pero se podría decir que el nacimiento de nuestro Sol, y el de la Tierra por tanto, podrían tener su origen en un lejano asesino de 4 millones de masas solares.

3- Es una caníbal

sgr_flyaroundLas galaxias son grandes y tienen mucha masa. Si una galaxia pequeña pasa cerca de otra mayor, ésta puede hacerla pedazos, “comiéndose” todas sus estrellas y su gas. La Vía Láctea es preciosa, pero también es salvaje. Actualmente se está comiendo otras galaxias, que han sido despedazadas en inmensos arcos curvados que orbitan el centro de la Vía Láctea. Finalmente, se unirán completamente a la nuestra, y nos convertiremos en una galaxia algo más grande. Sin embargo, irónicamente, las galaxias añaden su masa a la nuestra, haciendo más probable que nos alimentemos de nuevo. Comer sólo hace a las galaxias más hambrientas.

4- Tenemos buenos vecinos

La Vía Láctea no esta sóla en el espacio. Somos parte de un pequeño grupo de galaxias cercanas llamadas –prepárate para quedar sorprendido– el Grupo Local. Somos, eso sí, el tío más duro del barrio, y la galaxia de Andrómeda es quizá un poquito menos masiva, aunque se está extendiendo actualmente. La galaxía del Triángulo también es una espiral, pero no terriblemente grande, y hay otras galaxias esparcidas por el Grupo. Todas juntas suman unas 3 docenas de galaxias, siendo la mayoría unas monísimas galaxias enanas que son increíblemente débiles y difíciles de detectar.

5- … y vivimos por la periferia

El Grupo Local es pequeño y acogedor y todos cuidan de que sus jardines estén bien cortados y sus casas pintadas. Esto pasa porque vivimos en la periferia de la galaxia. La capital aquí es el Cúmulo de Virgo, una enorme colección de unas 2.000 galaxias, muchas de ellas tan grandes o más que la Vía Láctea. Es el gran cúmulo más cercano, cuyo centro está a unos 60 millones de años luz de distancia. Parece que estamos gravitacionalmente unido a él; en otras palabras, somos parte él, sólo que estamos algo lejos. La masa total de este cúmulo podría ser del órden de un cuatrillón de veces la masa del Sol.

6- Sólo puedes ver el 0.000003% de la galaxia

Cuando estás en la oscuridad de la noche quizá puedas ver unas miles de estrellas. Pero la Vía Láctea tiene unas 200.000 millones. Sólo ves una pequeñísima fracción del número de estrellas que viven en nuestra galaxia. De hecho, con unas pocas excepciones, la estrellas más distantes que puedes ver están a 1.000 años luz. Peor aún, muchas estrellas son tan débiles que son invisibles aunque estén en ese rango; el Sol, por ejemplo, es una estrella tan débil que apenas se vería a 60 años luz de distancia, y eso que es bastante brillante comparado con la mayoría de las estrellas. Así que el pequeño grupo de estrellas que vemos a nuestro alrededor es sólo una gotita en el océano de la Vía Láctea.

7- El 90% de la galaxia es invisible

Si te fijas en los movimientos de las estrellas de nuestra galaxia, puedes aplicar algo de matemáticas y física para determinar cuánta masa tiene la galaxia (más masa significa más gravedad, lo que significa que las estrellas se mueven más deprisa bajo esta influencia). También puedes contar el número de estrellas en la galaxia y averiguar cuánta masa tienen. El problema es que los dos números no coinciden: las estrellas (y otros objetos visibles como el gas y el polvo) son sólo el 10% de la masa de la galaxia. ¿Dónde está el 90% restante?

Cúmulo Cluster. Crédito: NASA.

Esté donde esté, está en forma de masa, pero no brilla. Así que se le llama Materia Oscura, a falta de un término mejor (y eso que es bastante preciso). Sabemos que no son agujeros negros, estrellas muertas, planetas expulsados o gas frío (todos ellos se han buscado y se han tachado de la lista), y los candidatos restantes son bien raritos. Pero sabemos que es cierto, sabemos que dicha Materia Oscura está ahí. Lo que ocurre es que no sabemos qué es. Los cerebritos llevan los últimos años estrujándose el coco para averiguarlo, y apuesto a que estamos a menos de una década de conocer la respuesta por fín. En la imagen superior vemos el Cúmulo Bullet, la primera evidencia directa de Materia Oscura.

8- Los brazos espirales son una ilusión

Bueno, no es que sean una ilusión per se, sino que el número de estrellas en estos brazos espirales no es realmente muy diferente que el número de ellas entre los brazos. Los brazos son como grandes atascos cósmicos, regiones donde la densidad local es mayor. Como si de un atasco en una autopista se tratara, los coches entran y salen del tráfico, pero el tráfico como tal continúa. Los brazos tienen estrellas entrando y saliendo, pero los brazos como tal persisten (es por eso que no se enrollan como el hilo en un huso).

Como en cualquier autopista, también hay quitamiedos (o barreras). Nubes de gas gigantes pueden colisionar con los brazos, que hacen que se colapsen y formen estrellas. La gran mayoría de estas estrellas son débiles, con muy baja masa y muy duraderas, con lo que terminan vagando fuera de los brazos. Pero otras pocas son muy masivas, calientes y brillantes, e iluminan el gas circundante. Estas estrellas no viven mucho y mueren (¡bang!) antes de que puedan salir de los brazos. Como las nubes de gas de los brazos iluminan este camino, hace que los brazos espirales sean más obvios.

Vemos los brazos porque la luz es mejor allí, no porque haya más estrellas en ellos.

9- Está seriamente torcida

La Vía Láctea es un disco plano de unos 100.000 años luz de diámetro y unos pocos miles de años luz de grosor (depende de cómo se mida). Tiene la misma proporción que una pila de 4 DVDs, si esto te ayuda a comprenderlo mejor.

¿Alguna vez has dejado un DVD al Sol? Se va retorciendo según se calienta (los viejos LPs de vinilo solían tener esta tendencia). La Vía Láctea tiene un efecto similar.

El disco está doblado y torcido, probablemente debido a la influencia gravitacional de un par de galaxias satélite que la orbitan. Un lado del disco está doblado hacia arriba, y otro hacia abajo. Es como un rizo en el plano de la Vía Láctea. No es complicado verlo en otras galaxias. Inténtalo con imágenes de Andrómeda. En la imagen de la izquierda vemos a la galaxia Andrómeda con un bloque que tapa su centro, de forma que podemos ver ese “retorcimiento”. Al principio es difícil verlo, pero si cubres la parte interna, verás como el disco está levantado por la izquierda, y caído por la derecha. Andrómeda tiene también galaxias satélite, y retuerce su disco así como nuestras galaxias satélites también lo hacen.

Estos rizos no nos afectan en absoluto. Sólo es algo divertido que quizá desconocías de la Vía Láctea.

10- Vamos a conocer a Andrómeda mucho mejor

Hablando de Andrómeda… ¿la has visto alguna vez? Se puede ver a simple vista en las noches claras y oscuras, sin luna (mira las efemérides para tu localidad). Es débil, pero grande, con 4 grados o más de diámetro, es decir, ocho veces el tamaño aparente de la Luna llena en el cielo. Si no te parece demasiado grande, entonces, hmmm, piensa que está a 2.000 millones de años luz. Así seguro que te parecerá algo más grande.

Galaxias NGC 4038 y NGC 4039 en colisión. Crédito: NASA.La galaxia de Andrómeda y la Vía Láctea se están acercando la una a la otra, dos grandes figuras cósmicas que se aproximan a unos 200 kilómetros por segundo. ¿Recuerdas cuando hablábamos de que las galaxias grandes se comen a las pequeñas? Bien, cuando dos grandes galaxias chocan entre sí, se forman unos enormes fuegos artificiales. Las estrellas no colisionan físicamente; son muy pequeñas en esta escala. Pero si chocan las nubes de gas, como se dijo antes, cuando forman estrellas. Así que con dos galaxias besándose consigues un montón de estrellas en formación. En la imagen de la izquierda vemos una fotografía del Hubble de La Antena, consistente en dos galaxias en colisión. Mientras tanto, la gravedad mutua de las dos galaxias genera extraños arcos y filamentos de estrellas y gas. Es realmente hermoso, pero indica una violencia de dimensiones épicas.

Finalmente (tarda unos cuantos miles de millones de años), las dos galaxias se unirán, y formarán… ¿Lactómeda? ¿Vía Androme? Bien, sea como sea, formarán una galaxia elíptica gigante una vez se asienten. De hecho, el Sol estará por ahí cuando esto ocurra, ya que no habrá llegado a convertirse todavía en una estrella roja gigante. ¿Verán nuestros descendientes la mayor colisión galáctica de la historia?

Es divertido pensarlo.

Fuente: Ten things you don’t know about the Milky Way Galaxy” (Bad Astronomy – Discover Magazine)

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Cocodrilos prehistóricos en el Sáhara (Vídeo)

Posted on 23 noviembre 2009 by Redacción

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El paleontólogo Paul Sereno junto al esqueleto de uno de los cocodrilos descubiertos. Crédito: National Geographic.

Un equipo de investigadores financiados por la Sociedad National Geographic y dirigido por el profesor Paul Sereno, de la Universidad de Chicago, ha descubierto recientemente en el desierto del Sáhara cinco especies distintas de ancestros de cocodrilo. Entre ellos se encuentra un ejemplar de una especie bautizada como BoarCroc, que llegó a alcanzar 6 metros de longitud y que poseía una temible mordida con tres hileras de colmillos, capaz de derrotar a algunos dinosaurios.

Podéis ver a continuación un pequeño vídeo (tres minutos) ofrecido por National Geographic al respecto. Aunque está inglés se entiende bastante bien, y resulta especialmente interesante porque permite ver algunos de los restos y unas recreaciones infográficas bastante explicativas y espectaculares.

Al final de la entrada encontraréis también enlaces a la web personal de Paul Sereno y a una noticia sobre el particular publicada en el diario español El País, en el que se detallan las distintas especies descubiertas y se muestran más fotografías. Los resultados del hallazgo se publicarán con todo detalle en la edición de enero de National Geographic (a la venta en España a finales de diciembre).

Crédito vídeo: Nat Geo Channel

Crédito fotografía: National Geographic.

Fuente: Weird prehistoric crocos uncovered (National Geographic News)

Extraños cocodrilos de hace 100 millones de años (El País)

Web del paleontólogo Paul Sereno.

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¿Templos griegos orientados al Sol?

Posted on 20 noviembre 2009 by Redacción

{lang: 'es'}

Templo de la Concordia, Sicilia. Crédito: Steolmi / Flickr! (Creative Commons)

La publicación de un reciente estudio en la revista Public Library of Science One ha “resucitado” una vieja polémica sobre la posibilidad de que los templos de la Antigua Grecia fueran construidos de forma intencionada orientados hacia la salida del Sol. El estudio, elaborado por el Dr. Alun Salt, de la Universidad de Leicester (Reino Unido) ha basado sus conclusiones en el estudio de un grupo de templos en la colonia griega de Sicilia (parte de la llamada Magna Grecia) y su comparación con otros santuarios construidos en territorio propiamente griego.

Según estos datos, 40 de los 41 templos estudiados por Salta están orientados en dirección a la salida del astro rey. En opinión del investigador, su estudio indica que la alineación este-oeste es casi imposible de explicar como una mera casualidad, y considera que probablemente tenía algún sentido religiosos relacionado con la astronomía.

Aunque hace muchos años que se conoce la orientación al Este de ciertos templos de la Antigua Grecia, la cuestión de que dicha alineación se debiera a un plan establecido con sentido religioso ha enfrentado durante mucho tiempo a distintas facciones de arqueólogos y especialistas en cultura clásica. Los críticos, por ejemplo, han descartado durante años estas hipótesis argumentando que algunso templos están orientados al norte, al sur o al oeste, lo que indicaría que la cuestión no era relevante para los antiguos griegos.

Un punto de vista, sin embargo, no compartido por el Dr. Salt. “Hay algunos templos en Grecia que no se orientan a la salida del Sol, así que unos cuantos arqueólogos han publicado que no hay nada significativo en el número de santuarios que se orientan al Este. El problema es que nadie ha dicho nunca cuál sería un número significativo”, ha explicado el investigador.

Pese a su convencimiento sobre la existencia de una orientación intencionada, Salt explica que todavía no ha podido determinar las razones exactas de esta preferencia. Sin embargo, sospecha que ciertos factores astronómicos podrían haber jugado un papel importante. “Podría haber tenido algo que ver con el sacerdote observando los cielos en busca de vaticinios o profecías”, propone. “También hay evidencias de que la astronomía era importante para el calendario religioso, y probablemente tuvo también un propósito práctico”, añade Salt.

Sin embargo, las conclusiones del Dr. Salt no parecen convencer a los defensores de la hipótesis contraria. La profesora Efrosyni Boutsikas, de la Universidad de Kent, refuta los datos de Salt con los obtenidos en sus propios análisis. En su investigación, Boutsikas estudió 107 templos griegos, de los cuales sólo el 58 % estaban orientados a la salida del Sol. “La religión griega es demasiado localizada y dependiente de factores locales como para que nosotros hagamos argumentos culturalmente significativos sobre patrones generales de orientación. No hay un patró general de orientación que sigan todos los templos griegos”, sentencia Boutsikas. “Decir que los templos griegos están orientados al Sol no es suficiente. Necesitamos decir por qué pudo haber sido esto importante para los griegos y cuál habría sido esa importancia”, añade.

Pese a los rotundos argumentos de la investigadora, destaca la aparente solidez de los resultados obtenidos por Salt en Sicilia, por lo que, una vez más, la polémica parece más viva que nunca.

Fuente: Ancient greek worshippers showed inclination towards the Sun (Times Online)

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Antiguas filmaciones del país de los faraones

Posted on 19 noviembre 2009 by Redacción

{lang: 'es'}

esfinge

En la actualidad y gracias al desarrollo de la industria turística, un simple viaje en avión nos permite disfrutar en vivo de las maravillas del Antiguo Egipto. Incluso aquellos que no quieren o no pueden desplazarse hasta el país del Nilo, tienen al alcance de la mano cientos de libros, artículos y documentales que muestran con toda profusión de detalle lo que se sabe hoy sobre la civilización faraónica.

Una situación muy distinta a la que, en su día, vivieron los viajeros y exploradores extranjeros que a finales del siglo XIX y comienzos del XX se aventuraron a visitar aquellos sorprendentes restos egipcios. De aquellos años se conservan textos y fotografías que nos ayudan a comprender mejor cómo debieron sentirse aquellos hombres y mujeres que se adentraron en un país exótico con la intención de descubrir los secretos de sus antiguos pobladores. Sin embargo, mucho menos conocida es la existencia de algunos documentos en vídeo tomados sobre todo en la década de los años 20 del siglo pasado. En la web Heritage Key han recopilado tres de ellos, que compartimos con vosotros por su indudable interés.

El primero fue tomado en algún momento entre 1926 y 1930 por el cineasta aficionado John V. Hansen, quien viajó en compañía de su esposa desde Nueva York a Egipto, y muestra una serie de tomas de las pirámides de Giza y la célebre esfinge. Se trata de una filmación procedente de los archivos del Smithsonian Institute. Consultando los archivos de la institución, parece que Hansen llegó a filmar hasta 18 rollos de película (unas cinco horas), que incluyen su partida del puerto neoyorquino, su escala en Italia y finalmente las distintas localizaciones filmadas en el país de los faraones.

Las pirámides de Giza y la esfinge. John V. Hansen.

La segunda grabación nos permite ver también la célebre esfinge, pero además nos muestra el aspecto de los Colosos de Memnón, algunas escenas singulares de la vida de los beduínos y vistas de las orillas del Nilo. La filmación procede de The Travel Film Archive, y fue tomada en 1921.

Esfinge, beduínos y Colosos de Memnón (1921). The Travel Film Archive.

La última grabación arranca con un viaje en tren a través del desierto nubio, con destino al igualmente conocido templo de Ramsés II en Abu Simbel. Las imágenes continúan con un descenso por las aguas del Nilo para mostrar después los restos de un viejo fuerte romano, el Templo de Philae y el Valle de los Reyes. Allí muestran la entrada a la tumba KV62, más conocida como Tumba de Tutankhamon. Finalmente, las imágenes recogen el Templo de Hatshepsut.

Sin duda unos documentos llamativos que evidencian el espíritu de aventura que experimentaban los  viajeros y exploradores occidentales que se interesaron a comienzos del siglo XX por los restos de la civilización egipcia.

Fuente: Vintage Video – The Giza pyramids, sphinx and the Valley of the kings in the 1920s (Heritage Key)

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