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La soledad dejó de ser perfecta

Posted on 01 diciembre 2010 by Redacción

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Nuestro compañero Alberto de Frutos (Madrid, 1979) ha publicado recientemente su última obra, La soledad dejó de ser perfecta (Editores Policarbonados), una recopilación de 14 cuentos cortos, escritos entre 2001 y 2010 y en su mayoría premiados en diversos certámenes literarios, como el Fernando Quiñones de Cádiz, el María Moliner de Madrid o el de El País Aguilar de relatos de viajes.

Se podría pensar que reunir en un solo volumen historias de tan diversa procedencia y escritas en épocas tan alejadas en el tiempo daría como resultado una obra desigual o de lectura difícil. No es el caso. Desde sus primeras obras, Alberto de Frutos ha mantenido un estilo y unos intereses muy homogéneos, cualidades que hacen del libro un todo unitario.

¿Cuáles son las características de ese estilo y qué obsesiones mueven al autor? En el primer caso, un cuidado exquisito de la palabra y una probada capacidad de introspección en la vida y la sensibilidad más profunda de los personajes, que no son sino bocetos de personalidades comunes y reconocibles en nuestro día a día. En el segundo, y como delata su propio título, las grandes emociones humanas, como la soledad, el paso del tiempo, la insatisfacción ante un presente siempre defectuoso, y, por tanto, la búsqueda en el recuerdo de un pasado mejor o de un futuro que podemos imaginar a nuestro antojo.

A De Frutos le interesan la vida y sus consecuencias, la parte más humana de nuestro comportamiento y de nuestro pensamiento: esa faceta que nos separa al mismo tiempo de los animales y de los dioses llamada sensibilidad.

No falta el humor entre sus páginas, como tampoco el drama o la tragedia. Al igual que nosotros, los relatos –o los actores de los relatos– tienen múltiples lecturas que los explican. Esa es una de las grandes virtudes de este libro, dotado de un estilo agudo y lúcido, que se revela ante el lector con metáforas plenas, aforismos intachables, y una cadencia rítmica que parece mecernos entre sus páginas.

Por La soledad dejó de ser perfecta transitan niños que juegan con los misterios de la madurez y hombres que quieren volver a ser niños, criaturas perseguidas por regímenes totalitarios y otras asediadas por el capricho de sus fantasías, ancianos que se desplazan en tren o en taxi y otros que lo hacen sin salir de casa.

Uno de los mejores relatos del libro es, a nuestro juicio, Yo, Luz Long, que narra la amistad (real) entre Jesse Owens, la estrella de las Olimpíadas de Berlín 1936, y el atleta de raza aria Luz Long. A este cuento pertenece el siguiente fragmento:

“A veces una imagen, incluso una de esas que se acaban grabando en el imaginario colectivo, puede contener muchas lecturas. Ver a un negro en lo más alto del podio en los Juegos de Berlín del 36, no significa que el rubio de ojos azules que está a su lado, saludando al modo nazi, se sienta humillado. Al contrario. Para mí, fue un honor perder a manos de mi amigo”.

La soledad dejó de ser perfecta
Alberto de Frutos Dávalos
Editores Policarbonados. Madrid (2010). 12 euros.

Texto reseña: Manuel Otero

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Los idus de marzo (Libros)

Posted on 19 octubre 2010 by Alberto de Frutos

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Valerio Massimo Manfredi (1943) es un hábil autor especializado en novela histórica. Sus mayores éxitos hasta la fecha han sido la saga Alexandros y El ejército perdido. El año pasado volvió a la carga con una entretenida reconstrucción que aborda la muerte de Julio César en los idus de marzo de 44 a.C. La novela se inicia precisamente el 7 de marzo de ese año y concluye con el asesinato del estadista y pontífice máximo, el 15 del mismo mes.

A lo largo de 300 páginas, Manfredi exhibe su dominio de la época –es licenciado en letras clásicas y especialista en topografía del mundo antiguo–; aunque a veces sobren algunos pormenores documentales que por un lado aportan verosimilitud, pero por otro ralentizan innecesariamente la acción.

No obstante, la lectura es bastante amena. La conjura que acabó con la vida de César sigue presentando muchos puntos de sombra, que Manfredi explota adecuadamente mediante una astuta trama de intriga. De hecho, Los idus de marzo comparte algunos rasgos con la novela policíaca de toda la vida, tal como se aprecia en los finales de los capítulos, que obligan a seguir leyendo para resolver el misterio planteado.

No cabe esperar aquí una profunda introspección psicológica en los personajes, pero el retrato que el autor hace de César, de su médico Antistio, de Cicerón, Cleopatra, Servilia o Silio (este inventado) es siempre eficaz; pues, a pesar de estar sometidos a los vaivenes de la acción, no dejamos de reconocer las motivaciones que los impulsan.

Manfredi ha apostado en su última novela por un tema de sobra conocido, y tratado ya por genios de la talla de Shakespeare, Voltaire o, más recientemente, por Thornton Wilder. El lector agradece la humildad del italiano cuando, en la nota final, confiesa que “abordar un momento histórico semejante con una obra de narrativa puede parecer simplista y ciertamente en parte lo es”.

Estos idus de marzo no tratan, pues, de enmendar la plana a otras obras que, con mayor fortuna, se han aproximado al asesinato de César. Manfredi ha incidido aquí en la visión del pacificador que, en su empeño por restaurar la paz en Roma, incomodó a unos enemigos muy poderosos que vieron en sus reformas el deseo de recortar las libertades civiles.

Ingenioso y bien construido, con capítulos cortos y casi cinematográficos, este libro de Manfredi interesará a los amantes de la novela histórica en general y de Roma en particular.

Disponible en versión impresa y digital:

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El caballo amarillo (Libro)

Posted on 07 noviembre 2009 by Alberto de Frutos

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El caballo amarillo, de Boris Savinkov. Editorial Impedimenta, 2009.Una de las apuestas editoriales del sello Impedimenta para esta temporada es la publicación de esta interesante novela de Boris Savinkov (1879-1925), El caballo amarillo. Pero aún más interesante que su contenido es la vida de su autor, un terrorista ruso de principios del pasado siglo que, tras atentar contra la vida del Ministro de Interior del zar, V. K. von Plehve, y el Gobernador General de Moscú, paseó su indolencia nihilista por las calles de Montparnasse. En París, frecuentó a Picasso, Cendrars y Apollinaire, quien se refería a él como a “nuestro amigo el asesino”.

Con esos antecedentes, la lectura de este breve “diario de un terrorista ruso” gana muchos enteros: no es habitual que un asesino publique una obra desgranando la comisión de un atentado, en este caso contra el gobernador de Moscú, el Gran Duque Sergei Alexandrovich (1857-1905). Hijo del zar Alejandro II, este personaje llevó a cabo una acción conservadora y represiva hasta que fue “ejecutado” con una bomba arrojada a su carruaje por uno de los secuaces de Savinkov, cerebro del operativo.

El caballo amarillo, cuyo título remite al Apocalipsis (“y miré, y vi un caballo amarillo; y el que cabalgaba sobre él se llamaba Muerte; y el Hades le seguía muy cerca”), nos cuenta la vida de Savinkov (alias George O’Brien) y sus hombres, desde que el primero llega a Moscú comisionado para cometer el atentado hasta que el grupo se disuelve tras el éxito del mismo.

Todos los caracteres son descritos con la sinceridad y la distancia propias de George, narrador omnisciente y álter ego de Savinkov. Así, Vania, que será quien finalmente acabe con la vida del gobernador, es un fanático religioso que justifica su ira con un misticismo inmaduro, poco menos que adolescente; Heinrich es un socialista convencido que, en la hora decisiva, no podrá vencer a sus escrúpulos morales; Erna es la experta en explosivos, enamorada sin esperanzas de Savinkov; y Fiodor es un aventurero audaz que, en el primer y frustrado ataque, liquidará a siete personas antes de sucumbir bajo las balas de los soldados.

Otro personaje, que merece una mención aparte, es Yelena, una mujer casada con un oficial y de la que el narrador se enamora platónicamente.

De resultas de esta lectura –más o menos autobiográfica–, se extraen diferentes conclusiones. La primera: que desde el mismo seno de la organización, el terrorismo se acaba viendo como un sinsentido. Tras matar al gobernador, George desobedecerá la orden de sus superiores de proseguir los “trabajos” y se negará a despachar al ministro de Justicia. En su fuero interno, George –o Boris– reconoce que el asesinato del Gran Duque no ha estado motivado por razones políticas: ha sido solo el acto final de un penoso y mecánico guiñol. De ahí que el protagonista no vacile a la hora de matar al marido de su amada Yelena, en un duelo burlesco y cruel. ¿Qué diferencia hay entre uno y otro crimen? Y la segunda: que, pese a todo, y como diría Jean Renoir en La regla del juego (1939), todo el mundo tiene sus razones. Los asesinos de Savinkov encuentran justificaciones de lo más disparatadas para convivir con su naturaleza criminal. Desde la celda, Vania manda una carta a su jefe en la que le dice: “No siento remordimientos, y tampoco alegría, por mis acciones. La sangre me atormenta, y sé que la muerte no me exculpará. Pero solo sé esto: ‘Soy el camino, la verdad y la vida’”.

Confusos y atormentados, víctimas de lecturas mal digeridas, los personajes de El caballo amarillo parecen prefigurar el movimiento existencialista que se subrayaría tras la Segunda Guerra Mundial. No en vano, el propio Albert Camus recreó en su obra teatral Los justos (1949) este episodio, oponiendo la fiereza indiferente y nihilista de Stepan Fedorov a la búsqueda de sentido de Ivan Kalyayev (Vania, en la obra de Savinkov).

Un jugoso prólogo de James Womack, traductor junto a Marian Womack de la novela, sirve para ahondar en las claves de la vida de este terrorista (“un burgués con una bomba en el bolsillo”, como lo definió Lenin), que, tras ser condenado a diez años de prisión, murió en misteriosas circunstancias tras caer por una ventana del presidio de la Lubianka, en Moscú.

El caballo amarillo. Diario de un terrorista ruso.

Boris Savinkov

Título original: Kon ‘Blednyj.

Traducción: James y Marian Womack.

Impedimenta. Madrid (2009). 192 págs. Precio: 18,20 euros.

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Sherlock Holmes. Las aventuras imprescindibles I (Libro)

Posted on 05 octubre 2009 by Redacción

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portada2Arthur Conan Doyle (1859-1930) “mató” varias veces a su personaje más popular, el detective Sherlock Holmes, pero las protestas de los lectores lo obligaron a resucitarlo. Hoy, cuando se siguen reeditando sus casos y se aguarda el estreno de la adaptación al cine de sus andanzas, cabe decir que el inquilino del 221 de Baker Street goza ya de vida eterna.

Alianza Editorial, que había publicado en esta misma colección las cuatro novelas protagonizadas por el héroe, nos brinda el primero de los dos volúmenes con sus mejores narraciones cortas (el segundo, también indispensable, lleva por título De los años oscuros a Sussex). Jesús Urceloy se ha ocupado de la selección, y ha optado por ordenar las aventuras cronológicamente, lo que acrecienta su interés, ya que la imagen que nos devuelve el espejo del personaje es, así, más cabal y aprehensible.

Los quince relatos que componen el libro nos muestran a un detective frío y sarcástico, pero también muy humano, que no se arredra ante los desafíos que le plantea ese Londres asediado por la niebla y la violencia. Guiados por la voz serena y ecuánime de Watson, su fiel “escudero” y biógrafo, nos trasladamos a un mundo familiar, en el que vemos a un Sherlock pipiolo pero ya consagrado a la razón y la ciencia deductiva; lo sorprendemos, más tarde, en su extraña relación con Irene Adler, la mujer a la que nunca podrá olvidar; asistimos a las justas dialécticas que mantiene con su inteligente hermano Mycroft; y lo perdemos, finalmente, en las cataratas Reichenbach, por las que se despeña abrazado a su mayor enemigo, el profesor Moriarty.

El humor y el ingenio se ponen al servicio de una literatura popular, con abundantes diálogos y giros inesperados en la acción, que se caracteriza, sobre todo –y no es este un atributo menor–, por su capacidad para entretener. Como Dickens, e influido por el no menos célebre C. Auguste Dupin de Edgar Allan Poe, Conan Doyle se sacó de la manga un lenguaje propio y a la vez universal. Ahí radica el secreto de su éxito y la pervivencia de un modelo que seguirá haciéndonos pasar muy buenos ratos.

Sherlock Holmes. Las aventuras imprescindibles (I). De Oxford a las cataratas Reichenbach.
Arthur Conan Doyle.
Selección de Jesús Urceloy.
Alianza Editorial. Madrid (2008). 456 págs. 9 euros. Traducción: María Engracia Pujals y Juan Manuel Ibeas.

Por cierto, aprovechamos para recomendaros que –si no lo habéis hecho ya–, le echéis un vistazo al trailer de la nueva película sobre el célebre detective, dirigida por Guy Ritchie y protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law, en los papeles de Holmes y Watson, respectivamente. La fecha de estreno: enero de 2010 en España. Aquí lo tenéis (está disponible también en alta definición):

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El secreto de Darwin

Posted on 12 marzo 2009 by Juan Ignacio Pérez

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darwinEl año 2009 marca el 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin (12 de febrero de 1809) y el 150 aniversario de la publicación de su obra El origen de las especies por medio de la selección natural (24 de noviembre de 1859). Así que no hemos querido dejar de recomendar algún libro sobre este personaje trascendental para la ciencia.

Hemos seleccionado un libro difícil de clasificar: en algunas librerías lo encontraréis como “novela policíaca” y en otras como “novela histórica”. Lo cierto es que la expresión “novela histórica” parece contradictoria en sí misma porque “novela” nos evoca ficción e “histórica” nos evoca realidad. Sin embargo, según su definición es una expresión correcta:

“Obra literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo o en parte, y cuyo fin es causar placer estético a los lectores con la descripción o pintura de sucesos o lances interesantes, de caracteres, de pasiones y de costumbres. La novela histórica es la que desarrolla su acción en épocas pasadas, con personajes reales o ficticios.” (RAE)

Así, por una parte, en esta novela nos encontramos con una serie de personajes ficticios (situados en la actualidad) como el protagonista: un antropólogo que tras varios meses investigando en las Islas Galápagos regresa a Londres; allí descubre el diario de la hija menor de Darwin, el cual le permitirá tratar de descifrar porqué Darwin tardó veintidós en publicar su paradigmático libro así como otros interrogantes que le van surgiendo.

Y por otra parte, también nos encontramos con una serie de personajes contemporáneos de Darwin que, según el autor, son reales pero de quienes se ha tomado amplias libertades en cuanto a sus descripciones y actuaciones. Ese es el caso de la citada hija menor de Darwin: Anne Elizabeth “Annie” Darwin (2 de marzo de 1841 – 23 de abril de 1851). Con apenas sólo diez años de vida, poco se sabe sobre ella y la existencia de su diario es ficticia. Lo más parecido a esta ficción es una caja donde sus padres coleccionaron recuerdos de ella: sobre todo herramientas de costura y escritura además de notas de Darwin sobre la enfermedad que acabó con su corta vida. Hace pocos años, un descendiente de Darwin encontró esta caja y escribió un libro cuyo título en español es La caja de Annie: Darwin y familia.

Resumiendo, el libro promete como novela de intriga pero exige ser muy escéptico con las conclusiones sobre Darwin.

El secreto de Darwin
John Darnton
Editorial Planeta, 2008
ISBN 978-84-08-07671-1


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